Hablando con un amigo de temas vitales, le surgió una duda existencial, misma que consideró que yo podría resolverle. 

-¿Cómo puedo usar suéter con traje sin parecerme a Papá Soltero?
Y es que claramente con estos fríos un saco no es suficiente. Pero vivimos en un país lleno de prejuicios bobos acerca de los machos alfa y su correcta manera de vestir, porque si se les ocurriera hacer algo distinto al promedio, de maricas no los bajan, como si a los españoles, italianos, ingleses, franceses, japoneses y argentinos se les cayera la mano por vestirse increíble, y a las pruebas me remito.





La solución a la incógnita no precisamente sería evitar los rombos, porque si te soy sincera,  a mí me rayan. Creo que el truco es  hacerte de un par de suéteres finos, clásicos, de casimir, combinables con la mayoría de tus trajes y chamarras. Además de considerar la posibilidad de empezar a usar bufandas y un abrigo padre.





Tengo que recordarte que está súper aceptado por la sociedad fashionista del mundo, combinar el azul marino con el negro. También se ve relindo el beige con negro, el azul marino con gris y, estaría increíble que te atrevieras a usar colores como el vino con rojo, con rosa o azul cielo. 




A los hombres de piel más blanca y cabello más oscuro les aconsejo un traje azul marino y la camisa blanca. Los de tez más morena se ven mejor en trajes plomizos (o sea, plomos…grises) y camisa azul cielo.
Las prendas pequeñas como corbatas, bufandas, calcetines y/o cinturones, en colores vivos, son muy válidas para arriesgar. Las más grandes, como los trajes, abrigos, suéteres y/o camisas están bien en tonos más apagados, sobretodo para combinarlos más y mejor.




Todo esto lo escribo con el fin de exhortar a los caballeros a atreverse a vestir más variado y a que se dejen de prejuicios de macho del siglo antepasado. Por fa.




Nunca estamos conformes con lo que nos tocó en esta vida. Si tenemos el pelo chino, lo queremos lacio, si tenemos la tez blanca la queremos trigueña, los bajitos quieren ser más altos,  y si eres delgada buscarás la manera de que se te bote alguna curva de manera un poco más pronunciada.



Este post lo escribí por si careces de cintura, existe un balance entre tus hombros y tu cadera, y dominas que la ropa puede ser tu mejor amiga.



En este tipo de cuerpo los hombros, el busto y las caderas tienen una extensión similar y la cintura no tiene una curva definida.



Cuando busques blusas opta por volantes y detalles similares puesto que estos dan una apariencia más grande al cuerpo. Elige también los que tengan jaretas a la altura de la cintura para definirla y volantes para dar volumen al busto.


Los jeans o pantalones corte de bota crean instantáneamente una apariencia curveada. Para aumentar esta apariencia, elige los que tienen bolsillos en la parte trasera.



Busca vestidos de una sola pieza con falda y corpiño ajustado. Estos vestidos pueden transformar la figura recta en una de “reloj de arena” fácilmente.



Busca blusas con escote, envolventes, sacos acinturados, blusas y suéteres a la cintura, vestidos tipo imperio.



Viste pantalones a la cadera, rectos clásicos con bolsas traseras, o  entubados con botas siempre del mismo tono.

Como verás, esto sólo fue un vil pretexto para que apareciera nuevamente Leandra en este blog.



Cuando empecé a viajar sin mis papás era muy pequeña, tenía 7 años. Mi hermano y yo pasábamos los veranos en casa de mis tíos en California. Era lógico que en mi maleta iba también el perico. Empacaba cambios completos para cada día de viaje. Con el tiempo aprendí que la mitad de lo que llevaba nunca lo usaba, entonces comencé a viajar con menos cosas.




La realidad es que no es necesario cargar con tanta ropa, ni tampoco con todos los productos de belleza. Claro que no es lo mismo un viaje corto por alguna parte de tu país, a viajar al extranjero con un mochilón en la espalda. Como cuando viajé con mi mejor amigo, quien me hizo el enorme paro de cargar la mochila de varillas que me había regalado mi tío (el mismo de California), quien pensaba en la salud de mi espalda pero jamás imaginó que en conjunto, sería más ancha que los pasillos de cualquier tren y que las puertas del metro en Paris. Tampoco nadie sospecharía que en la segunda ciudad de las 10 que nos faltaban por visitar, mi familia en Asturias me regalaría dos botellas de orujo, 6 vasos de sidra y latas de chorizo «para la familia de Méjico». Entonces aprendí a no solo viajar con lo necesario, sino también dejar espacio para lo nuevo e inesperado.




A continuación, los consejos:

  • Compra una maleta que por sí sola sea ligera, aunque no sea muy fashion como Samsonite (son las mejores).
  • Investiga cómo anda el clima del destino al que viajas.



  • Haz una lista de lo que necesitas llevar.
  • Lleva ropa interior suficiente, e inclusive de repuesto. Todo lo demás lo puedes usar hasta tres veces (o más).  Lo que yo hago después de  elegir toda la ropa que me gustaría llevar, descarto la mitad, coordinando las prendas que podría combinar entre sí.
  • Si te cuesta mucho limitar la cantidad de ropa que llevarás, échate un “detinmarin” o  trata de seguir la siguiente regla: cada camiseta puede durar dos días y cada par de pantalones o shorts puede durar tres días.




  • Aprovecha al máximo tu equipaje de mano. Deberás llevar puesto los artículos más pesados en el avión para que no tengas que cargarlos en la maleta de mano. Ponte tus jeans y una chaqueta o sudadera, también tus zapatos más pesados para que tengas más espacio para otros objetos en el equipaje.



  • Enrolla la ropa.
  • Aprovecha el espacio de tus zapatos para guardar calcetines o productos de belleza.
  • Apaña los minifrascos de los hoteles para rellenarlos con tus productos (shampoo, acondicionador, jabón, crema, etc.).
  • Reserva un compartimiento secreto para la ropa sucia.
  • Hazte de una toalla de microfibra.

Igual puedes notar que todo lo anterior es una asociación de ideas que aplican para lo que considero uno de mis propósitos en la vida; dejar de cargar lo que no me sirve.






¡Feliz viaje!

Fotografía: Juan Pablo Carrillo


Cabe destacar que este post lo escribí hace semanas cuando coincidió que me topé con la nota de la supuesta patente/robo de los bordados oaxaqueños por Isabel Marant, y pues no se vale. 

Esta reconocida diseñadora francesa está perdidamente enamorada de nuestro país desde hace muchísimos años, y a diferencia de lo que se dice, lo que está haciendo es promover en otros países el diseño mexicano, de manera que toma como inspiración bordados, texturas y colores, y sabemos que no es la única. Así que la próxima vez que encuentres una nota colorada en el face, no te vayas con la finta.


Hoy por primera vez haré tarea de fashion blogger y compartiré las marcas y origen de mi look patriota-revolucionario-buena onda.   


Existe una delgada línea entre el folclor y el diseño mexicano. Durante mis días en Casa de Francia, me di cuenta que es una labor súper difícil llevar a cabo algo bien logrado, pues con el fin de promover la riqueza cultural indígena, algunos de mis compañeros diseñaban prendas con las que invariablemente caían en lo folclórico.


Esta vez, sinceramente, me REvalió y no tuve filtros de etiqueta y el «bien vestir», por el contrario, deseo promover la indumentaria mexicana que es súper bonita, me vea folclórica o chic

·      Blusa Y Fajilla
  
La primera vez que me decidí a usar algo así tomé aire y me armé de valor, pensando en una Beatriz Paredes, una Frida Kahlo…  Lila Downs; a quienes les criticaran muchas cosas, pero nunca su manera de vestir (bueno, a Lila tal vez un poquito), porque al final a la mayoría nos gustan las personas valientes y orgullosas de sus raíces.

He comenzado a invertir en piezas únicas, entre las que se encuentran mis blusitas Chiapanecas. Fue un ex quien me regaló la primera (es la misma que traigo hoy puesta) y desde entonces, cada vez que piso Chiapas mi colección crece, como el año pasado que, entre otras cosas, me compré esta fajilla en el mercado de San Cris.

·      Falda

Caminando en Corredor Madero, a la altura de Pasaje América, cargadas de bolsas con los vestuarios de EL TORITO, en su mayoría de Forever 21, Mariana Chavira y yo fuimos atacadas verbalmente por un hombre con disfraz de Frida, bajo argumentos nacionalistas chafas de por qué al preferir comprar en una tienda gringa, cavábamos la tumba de la economía mexicana. A lo que yo pienso que realmente es una bendición contar con compañías extranjeras que inviertan en nuestro país y que generen oportunidades de trabajo, además de traer ropa buena, bonita y barata. Eso no es sinónimo de dejar de consumir moda mexicana, al contrario, encontré la falda perfecta para mi blusa de Chiapas.

·      Zapatos

Los más cómodos y bonitos del mundo, y esto definitivamente me da terror mencionarlo porque una de mis BFF es vegana y por lo consiguiente odia jarochamente la marca de mis súper alpargatas UGG, pues tienen fama de matar animales inocentes y lucrar con sus pieles, pelos y todo lo que puedan aprovechar, pero la verdad no estoy segura de que sólo sea un mal rumor, aunque de antemano sabemos que la industria del vestido aún no es del todo sintética. 

     Bolsa


Del mercado.

·      Mallas 

No traigo… así soy de blanquita.


Con el tiempo me he sentido más cómoda con la ropa bordada, colorida y alegre. De cierta manera agradezco a marcas padres que abrieron esta brecha en la moda bohemia-étnica como Ale Quesada, Rapsodia, Pineda Covalin, Biography, Maca, Chamuchic, etc, etc…