Photo: Juan Pablo Carrillo


It is a vile lie to claim that white and pearly clothes are not suitable for clear-skinned people, however, you need to know the right, the good, the correct shade in relation to your skin tone:


1.Pick a blouse (print free; one snow white, one off-white or cream and one champagne(if you lack one, don’t hesitate to borrow it).
2.Stand in front of the largest mirror you find, or in any case, in front of your mother (mirrors, children, drunks, leggings and moms always tell the truth).
3.Try each one.
4.Look at your face, the right white is the one that makes you look happy and cheerful.
5.Smile. Not creepy, not false. Do it naturally. It could actually happen that you don’t find the connection to knowing what shade of white best suits you, but still you will look better.

•Do this activity with your whole face washed.

It is important for you to take into consideration hair and eye color, but this little exercise will give you a good idea on what’s the correct shade of white for you.

On the other hand, if you have brown sugar or pinkish-beige skin, refrain from carrying out the first 4 steps, really, you will look divine with all whites. All of them.


Fotografia: Juan Pablo Carrillo

La moda no es arte, se alimenta de él,   y sin ánimo de levantar controversias por esta afirmación, sólo lo menciono como introducción al cuento que te comparto hoy en el primer “ESPECIAL DE NELLYFLOR”  (por si no lo habías notado, es la primera vez en la historia de mi NellyFlor que hago esto llamado “ESPECIAL”).
Y es que realmente es especial porque voy a contarte de mi enajenado fanatismo por esta banda que representa un viaje directo y sin escalas a tiempos muy felices de mi infancia y de mi adolescencia.
El primer gran recuerdo que tengo es el de mi primo Diego Palomo prestándole a mi hermano un VHS con videoclips (amo las palabras noventeras) de Guns N’Roses y  Wierd Al Yankovic; lo siguiente que recuerdo es que los repetíamos incesantemente una y otra vez durante horas, volándonos los sesos. Así comenzó todo para mí, entonces probablemente yo tendría 6 años de edad, lo que definitivamente influyó en mis gustos musicales y personales por el resto de mis días, sin dejar de lado el hecho de que por primera vez desarrollé una especie de interés-amor-atracción-fanatismo-obsesión  por  el hombre de voz ronca, pelo castaño largo, abdomen marcado que además de todo andaba por la vida en licras dejando en evidencia sus perfectos atributos masculinos, y botas.  Han pasado varios años y ese señor aún suele pasar lista en uno que otro de mis sueños húmedos (no sé qué significa eso Pá) tal y como lo recuerdo entonces (porque sinceramente si se me apareciera en su presentación actual, más bien serían pesadillas).
El segundo gran recuerdo, es en sexto de prepa, mi entonces novio Juan Pablo Bernal estrenaba un hermoso Seat Ibiza plateado con estéreo para poder escuchar CD’s. No recuerdo una sola vez durante los 6 años que pasamos juntos en la que no me dejara elegir la banda sonora  de su coche; invariablemente optaba por Guns N’Roses, The wallflowers, Sigur Rós o Coldplay. Pasó que cuando se fue a vivir a Italia me regaló un montón de valiosas pertenencias, sus discos entre ellas. 
Desde que supe que Guns N’Roses venía a México este 19 y 20 de abril, abrí la caja de pandora y enloquecí; era indispensable hacer un post de fan del rockstar. Saqué los discos para hacerlos sonar incesantemente una vez más, me puse mis playeritas de fanática twistted mind (una era de mi hermano y la otra la compre en un ofertón de Mix Up); mis pantalones noventeros de American Apparel (ambos); y accesorios más ad hoc para el look, es decir, bolsa Vans, botitas padres de Alejandra Quesada, Ray Ban Sunglasses, audífonos y labial mate rojo Séphora.





Desde que tengo memoria, mi abuela ponía demasiado esmero y cuidado en sus labios. Aunque eran muy delgados siempre eran el foco de atención, bueno, después de sus hermosos ojos grises; y es que, jamás me lo confesó pero, acá entre nos, como tenia una nariz hermosamente grande y afilada, estoy segura que mi abuela sabía que tenía que disimularla de una u otra manera, así que se propuso dominar el arte del maquillaje, sin abusar de él, para resaltar sus atributos y esconder divinamente sus pequeñas imperfecciones, e invariablemente lo consiguió.
Entre mil y un recuerdos de los años maravillosos que tengo a su lado, me acuerdo que podía pasar la vida viendo a mi abuela arreglarse. Mi momento favorito y más esperado cuando me quedaba en su casa los fines de semana, era el instante en el que se maquillaba, porque sacaba su estuche de labiales y antes de elegir el que ella se pondría, me dejaba escoger a mi uno también para pintarme la boquita.
Hace tres meses, días antes de despedirnos, volvió a hacerlo, sólo que ese día, me pinté los labios yo sola frente a su tocador, contándole alguna novedad a través del reflejo del espejo; entonces la que me observaba atentamente era ella. Ahora conservo ese lápiz labial como sagrado, es una especie de amuleto de la buena suerte.


En fin, confirmo que tuve a la mejor abuela del mundo, que fue quien me enseñó estos 8 pequeños tips para que los labios se vean siempre perfectos.
Si pintas tu boca con algún color llamativo o intenso, limítate a delinear tus ojos y a resaltar tus pestañas. Los expertos le llaman equilibrio. Jamás pintes ojos y boca porque el maquillaje de tu cara se vuelve recargado, y eso no le gusta a Diorsito.
Jamás nunca delinees con un tono más oscuro que el labial tus labios, hazlo con un tono lo más parecido posible.

Tampoco apliques labial fuera del contorno natural de tu boca. No intentes crear el efecto de labios más gruesos con esta técnica porque la realidad es que nadie se va con la finta y te resta naturalidad.
Si tienes labios delgados, evita usar un lipstick muy oscuro pues tus labios pueden verse aún más delgados que de costumbre.
Busca un tono correcto para tu color de piel. No utilices colores que no te van, recuerda que el maquillaje debe mejorar tus rasgos no empeorarlos.


Siempre siempre, con un pañuelo elimina el excedente de pintura para que tus dientes no se manchen de lipstick, o si tienes las manos limpias, podrías hacer como Marilyn.

Evita a toda costa los brillos excéntricos en tu labial, es algo de lo que debes prescindir por completo si no tienes menos de 15 años o podrías dar una imagen muy poco profesional.

Cepilla tus labios en las mañanas con tu cepillo de dientes para eliminar la piel muerta y evitar molestos pellejitos.
Fotografía: Juan Pablo Carrillo


Me siento como en festival de primavera vestida de florecita enseñando mis carnes y muriendo de pena. Pero la verdad es que voy a mostrar algunas de las posiciones de yoga con las que he logrado trabajar mi cuerpo y mente, y con lo que he despertado el interés de algunas amigas para quienes escribo este post (sin dejar de lado a los curiosos), y es que consideran que estoy fit… porque no han visto a mi amiga Regina Murguia, ella, toda ella, es el significado de La RAE de “estar en forma”, y también es quien me pasó parte de la información que estoy a punto de compartirte.

Lo que sucede cuando realizas estas y otras posiciones de yoga, es que tu cuerpo se tonifica;  al estirarse, se estimulan y rejuvenecen todos los músculos y nervios del cuerpo.
Generan flexibilidad a las articulaciones de las piernas y favorecen al riego sanguíneo.
Aumenta la capacidad de resistencia de todo el organismo tonificando todos los órganos internos.
Alinean la columna vertebral, por donde se genera y corre toda tu energía.
Trabajas con la respiración y por lo consiguiente con tu condición. Por ejemplo, mantener la posición que comúnmente conocemos como “plancha” o ”lagartija” por lo menos 30 segundos, equivale a correr un maratón. Bueno, no, pero si unos 100 metros, o por lo menos, eso podría sentir tu corazón.
Además que funcionan también para prevenir alguna aerofagia (¿qué dijo? -También conocida como distensión abdominal),indigestión y/o gastritis.
Aumentan el autoestima.
Y finalmente, entre muchas otras cosas que podría estar dejando pasar, eliminan la tensión causada por el estrés laboral, económico o marital.
Realiza cada posición en una cuenta de 20 a 30 segundos. Puedes repetirlas en 3 series, o no, todo es opcional en esta vida.

1. Plancha o lagartija.
Pon tus manos en el piso al ancho de tus hombros. Coloca los pies juntos, los brazos y piernas perfectamente rectos; tu cuerpo debe ser una línea recta desde la cabeza hasta los tobillos. Mantén los codos en dirección hacia los lados y tus manos hacia el frente. (Ésta es mi posición favorita para trabajar con la respiración, condición física y mental, y sobretodo es genial para quemar grasa abdominal).

2. Postura del paso extendido.
Inhala y estira la pierna derecha hacia atrás, con los brazos bien estirados, las manos planas en el suelo alineadas con el pie delantero (izquierdo), con la pierna izquierda flexionada, presiona el muslo contra el estómago y el pecho. Al final del movimiento el peso del cuerpo descansa en las dos manos, el pie izquierdo y la rodilla derecha. Cambia de pierna y repite.

3. Postura de la montaña, o perro boca abajo, o exnovio arrepentido.
Sostén el aliento, endereza las piernas y colócalas a la distancia de tu cadera, con las manos planas en el suelo y los brazos estirados. Levanta las caderas y baja la cabeza para formar una V invertida.


4. Postura del gato.
Colocad@ en 4 (como sugieren los amigos invisibles), toma aire mientras levantas el cóccix y la cabeza, y curvea la espalda hacia abajo. Es posible que te cueste mantener la parte superior de la espalda cóncava, pero debes trabajar para lograrlo. Trabajarán todos los músculos de la columna y sentirás como se activa la espalda media y alta mientras realizas el movimiento. Los codos deben estar lo más rectos posible. Cuando levantes la mirada hacia el cielo, evita tensar la parte posterior del cuello.

Cuando sueltes el aire redondea la espalda. Siente como los omóplatos se separan mientras relajas los músculos del cuello y de la columna. Para ser capaz de levantar y redondear toda la columna, procura empujar las vértebras inferiores de esta zona hacia arriba. El cóccix hacia dentro y la barbilla en dirección a la garganta, te ayudará a lograr con éxito esta segunda parte del ejercicio. Las palmas de las manos rectas contra el suelo. Siente como se estira tu espalda y toma conciencia de tu cuerpo.
Cuando pases de la posición 1  a la posición 2 procura hacerlo de forma fluida, cada vez que redondees la espalda hazlo con una exhalación completa, del mismo modo, cuando arquees tu espalda intenta hacerlo coincidir con el comienzo de la inhalación del aire.

5. Postura de la cobra (¿quien les pone esos nombres?).
Inhala y levanta el cuerpo desde la cintura estirando los brazos con las manos presionando el suelo y alineadas con los hombros, el derrière contraído y los hombros hacia abajo.

6. Postura del niño.
Nuevamente en 4 puntos, con las rodillas juntas y alineadas. Deja caer el derrière sobre tus talones.
Estira la columna hacia arriba. Mientras sueltas el aire, inclínate hacia delante desde la pelvis para doblar la parte superior del cuerpo. Reposa el pecho sobre los muslos y extiende los brazos hacia delante o a los lados del cuerpo. Elimina la tensión desde los hombros, ensanchando la parte posterior de la espalda.  Relaja los codos y el tercio inferior de la espalda.
Aprovecha esta postura para centrarte en tu respiración y tomar conciencia de ella. Cada vez que tomes aire intenta percibir el movimiento de la respiración en la parte posterior del torso. Cuando sueltas el aire se siente súper rico.
Regálate un ratito para hacer estas posiciones por las mañanas y comenzar tu día lleno de energía. Diría namasté o algo así, pero soy novata en la docencia de la salud física, entonces sólo espero que te sirvan y que seas feliz.