Fotografía: Juan Pablo Carrillo

Repasando momentos amargos en mi vida, motivada un poco por una mala experiencia que viví en estos días con una señora que tuvo a bien portarse conmigo como una vagabunda típica de Hollywood, o sea, demente; recordé también muchos días en los que algunas otras personas me han sacado de onda nivel misterio sin resolver. Como la vez que le pedí a un novio (ahora ex) que me acompañara a tatuar.

Esta experiencia es digna de compartir, con el único fin de que experimentes en cabeza ajena, en este caso, la mía.

Había decidido tatuarme, porque mi primer tatoo no había quedado justo como yo quería (téeeeeepico del primer tattoo), entonces pues estaba decidida a esta vez, hacerlo bien y tatuarme algo que realmente me gustara muchísimo y superara la incomodidad que me generaba el tatuaje anterior, con un súper profesional, súper pro; lo que representó casi 5 meses de espera.
Por fin el gran día de mi cita había llegado, mi ex, que aparentemente me quería muchísimo, me apoyaba y aprobaba (no en plan le pido permiso, sino en plan, me interesa tu opinión) la idea del tatuaje que había trabajado desde hacía 6, 7 meses atrás. Total, pues el maestro sensei tatuador nos advirtió que tardaría en tatuarme aproximadamente 5, 6 horas por el nivel de precisión y blablablabla… Lo que procedió fue descubrirme el área abdominal que va a estallar como fiesta patronal que va a estallar… y pues no puedo decir que no me di cuenta de cómo se le iba descomponiendo la cara a mi ex porque el maestro sensei tatauador estaba encima de mi (laboralmente hablando)… y pues como lo dijo, lo cumplió, 6 horas con diez y tantos minutos después, el maestro sensei tatuador había terminado su trabajo, y yo había dejado de sumir la panza.
Te has de imaginar que el maestro sensei tatuador, por su nivel súper pro, cobraba las perlas de la virgen; realmente ése, mi tatuaje, había sido una gran inversión para mí.
Salimos de ahí, y mi ex aun traía la cara de tapujo; descompuesto y compungido. Hecho la furia en persona, se subió al coche, me subí al coche y envueltos en una nube de incomodidad me dijo – “tu tatuaje es lo más feo que he visto en mi vida”…
Aquí viene el listículo para cuando vayas a tatuarte (aplica también para las perforaciones):
Siempre ve acompañad@, porque definitivamente, por no ir acompañada, la primera vez que me tatué, no me pude percatar que  lo que me estaba tatuando en la nuca, no era exactamente lo que yo había pedido.
Cerciórate de que te acompañe realmente una buena persona, o por lo menos, sensata para que te diga verdades, sobretodo porque un tatuaje es permanente e irreversible.
Definitivamente siempre ve con el mejor maestro sensei tatuador.  Inviértele, porque es tu cuerpo al que estas exponiendo.
Elige, si bien, no un dibujo exclusivo, sí uno que de verdad sea único para ti y que te vuele los sesos porque estará contigo siempre.
Tómate tu tiempo. Generalmente las decisiones impulsivas después generan una especie de malestar. Un tattoo no es para tomarse a la ligera.


Y pues nada, karma is a bitch, 🙂 lalala

Aún nos faltan dos semanas de enero y el otro poco de febrero para sacarle provecho a esa ropa que si bien, en la ciudad de México usamos poco, es básica y fundamental en esta época, porque hay entradas y salidas constantes e interminables de frentes fríos, y también porque es la única oportunidad en el año que tenemos para vestir atuendos a la imagen y semejanza de lo que nos proponen Vogue NY, o Paris y/o Milán.
Por este motivo, decidí enlistar algunas propuestas con el fin último de que, si decides tomarlas en cuenta, no te quedes fuera de tendencia y a la vez, te aloques un poquito, de tal suerte que podría suceder que te asciendan de puesto,  pares el tráfico, los albañiles te chiflen y las personas que te rodean no te quiten los ojos de encima… o simplemente te sientas bien contigo mismo. 

  • Saca ese suéter con cuello de tortuga que percibes un poco anticuado, ponte un collar por encima y combínalo con alguna otra prenda; ya sea un halter o alguna falda chula, o ambas.
  • Los pines y parches siguen vigentes. Adorna tus pantalones de pana o tus chamarras tipo velador-leñador-guardabosques.
  • Si tienes alguna prenda afelpada, coordínala con alguna prenda formal de vestir.

  • Toma prestadas las mascadas que tu mamá usaba en los 90s y adorna tu cuello.
  • Las prendas de peluche y piel siguen siendo las favoritas, sobretodo si hablamos de chalecos o sacos.
  • Resulta que esta temporada también es perfecta para utilizar calcetas, como cuando éramos bajitos e íbamos a la escuela.
  • Sigue usando y sacando provecho de esas botas tipo “Mujer Bonita” por arriba de la rodilla.

  • Los amantes de la moda muy ortodoxos, siempre cuentan con un buen abrigo, una buena bufanda y unos buenísimos guantes.
  • Cambia tus gorritos por boinas de lana. (Saludos a mi BFF, a quien le tomé prestada esta foto).

No olvides tomar tus vitaminas, mantenerte hidratado y evitar cambios bruscos de temperatura… sobretodo porque, repito, nos va a durar muy poco el gusto de los días fríos, entonces aprovéchalos al máximo agotando todas las posibilidades que pueden salir de tu closet.


Aprovechando la cuesta de enero, y que es un mes para abrir puertas y cerrar heridas, decidí poner en orden algunas cosas y echar, literalmente, al baúl de las memorias otras, en donde me encontré con un recuerdo increíble, de un chatito al que quise, quiero y querré infinitamente, con quien tengo la fortuna de contar como uno de mis BFF del mundo mundial, y que entre varias cosas, me regaló muchos discos dedicados porque en prepa no existía spotify y así armábamos lo que hoy en día se conoce como listas de reproducción. Entre esos discos había uno de Placebo+Flaming Lips, mismo en el que escondió al final un rolonononón…


“Bésame Mucho” de Cesaria Évora, extraída del soundtrack de Great Expectations. Esa peli dirigida por Alfonso Cuarón, y que hoy en día sigue estando en mi top 5 de pelis favoritas, por el arte, la historia, el vestuario, Ethan Mecaso Hawke y muchas cosas ¡wuuuu!
¡Verde que te quiero verde!
Coincidiendo con la temporada y que está de moda el green velvet, aproveché para matar al gato que por mucho tiempo ronroneaba por mi curiosidad y la tuya, tal vez también; ¿por qué el color que predomina en el arte y el vestuario en la mayoría de las películas de Cuarón, es el verde?
Acá mi investigación…
Desde su ópera prima, “Sólo con tu pareja”, Cuarón hizo del verde su color como marca de autor, además de cuidar perfectamente cada cuadro, lo que lo llevó a su primer cinta en Hollywood, para hacer su propia versión de «Grandes Esperanzas», de Charles Dickens. La humedad de una verde temperatura, las inclinaciones y composiciones que sacan provecho de cada situación y lugar, son una delicia visual.

En fin, sin más rollo, estas son las 5 escenas de Great Expectations que todo fashionista amó, ama, amará…
  

En realidad son 6…


Fotografía: Juan Pablo Carrillo

Ese día decidí usar el anillo que mi mamá me había regalado con un poco de dolor; es que ese anillo se lo había encontrado hace varios ayeres, como si estuvieran destinados el uno para la otra. Empezando por el hecho de ser anillo (su accesorio favorito), es dorado (le encanta lo dorado), y además pende de encima una minimoneda con un cangrejo (su signo zodiacal)… Recuerdo (desde que recuerdo) a mi mamá con ese anillo puesto en el dedo meñique, pensaba que le traía suertecita. Le pregunté – ¿por qué me lo das? Siendo que claramente se le veía la cara de tapujo con la sonrisa encajada, y pues resulta que ya no le queda porque los años se acumulan en las manos también.
En fin, me vestí de reina, me puse mis tacones favoritos Pepe Jeans con bigoteras y flecos, el vestido negro de H&M que mi Ale Campos tuvo a bien convencerme de comprar, porque tengo el problema, como la mayoría de los seres humanos, de no aceptarme tal y como me tocó venir a este mundo, llena de curvas cóncavas y convexas; y es que las faldas lápiz me reencantan, pero pensaba que no eran para mi (en el fondo lo sigo pensando) y aún así me lo compré, escuchando la voz sabia de mi Ale diciéndome -“le va a gustar mucho a tu bae”…y sí, eso pasó.
Caminé hacía la puerta y decidí regresarme, en primer lugar porque me faltaba algo con qué taparme, entonces sólo descolgué de mi perchero la chamarrita de plastipiel que me saca de todos los apuros, a la par que la bolsa animal print que había usado la noche anterior;  y en segundo lugar, tenía la sensación de que me faltaba algo de ondita. Abrí mi closet, y como maná en el desierto, mi blusa tipo babydoll de terciopelo rosa, brillaba irradiando rayos de luz y voces angelicales, evidenciando que era mi salvadora y la indicada.
Entonces corrí poniéndome mis lentes favoritos rayban carey porque la luz no espera y Juan Pablo tampoco (nocierto, sicierto), para tomar las primeras fotos de 2017 de Nelly Flor.

A veces escribo como merolico.