Recuerdo días muy felices que viví el año pasado al lado de un ser humano mágico musical a quien para fines prácticos llamaré Charly, y este es el relato de uno de esos días, que más bien, fue noche.

Lo repaso con perfectos detalles tal vez poco relevantes; era martes, lo sé con certeza, porque los miércoles eran los días en los que yo iba a clase presencial en la universidad donde estoy cursando mi segunda carrera, y tenía mucho por leer y ensayos por escribir, tareas que pasaron a segundo plano en cuanto mi teléfono comenzó a vibrar con el nombre de Charly en la pantalla; sin chistar contesté y accedí a su propuesta, esa de ir súper cerca de mi casa, en el centro histórico, a un lugar que hacía varios años no visitaba, donde se escuchan bandas y dj’s, y donde se presentaría su mejor amiga.

Cuando entramos, aún estaba en el escenario una chica que parecía contar con la profunda admiración de la mayoría de los ahí presentes, pero que personalmente en la vida había visto ni escuchado nada de su arte. No pasó mucho tiempo antes de cacharme a mi misma sumándome al equipo de groupies y pidiéndole a Charly algunas referencias para buscarla después.

Ese “después” nunca llegó, hasta ayer que youtube me sugirió ver el video que acaba de estrenar y entonces recordé enseguida quien era y hoy decidí escribir todo esto porque realmente es perfecta candidata para aparecer en mi blog, porque además de la música y sus canciones lindas, tiene todo el estilo anti fashionista de Latinoamérica.
Es todo su arte, un ir y venir entre lo pasado y lo futuro, con características que poco corresponden a los estándares comerciales de belleza y que más bien parece una chica que desafía las leyes cuánticas del tiempo y el espacio, como salida de una revista de moda de tu madre o bien, de tu nieta (la que todavía no nace).

Y pues aunque la música no es un tema que yo súper domine, puedo jurar y escupir que es una gran propuesta, empezando porque no es reggaeton y tampoco es cursi pop (que de paso aclaro, ambos me encantan, pero ya chole, hay mucho más que oír), pero igual te invita a sacudir los hombritos mientras pasa el tiempo en tu casa, el taller o la oficina.


El texto que estoy por desarrollar, parte de dos eventualidades. Una es la fe que aún tengo en las campañas publicitarias y la otra, mi experiencia personal.
La primera.
Hace un par de años, always, la marca de toallas femeninas, líder a nivel mundial junto con sus publicistas, se dieron cuenta de la importancia de las palabras y los mensajes que van atañidos en nuestro lenguaje cotidiano, y que ni siquiera habíamos sido conscientes de sus consecuencias. Por lo que decidieron desarrollar una campaña a través de la cual nos mostraron de manera obvia nuestro gravísimo error al pronunciar fatídicas frases como “corres como niña”, “lanzas como niña”, “peleas como niña”, etc. Clic aquí.
Para lo que invitaron a jóvenes; hombres y mujeres, niños y niñas, a compartir lo que para ellos significaban dichas frases. Mientras contestaban, les caía el veinte, dándose cuenta de la fuerza de sus palabras, porque se detuvieron a pensar que realmente las “niñas” corren, lanzan, pelean, etc., igual de hábiles y determinadas que los chicos.
La segunda.
Fue hace 5 años, cuando una de mis mejores amigas (Jessica Room) decidió reunirnos a todos los amigos y formar juntos un equipo de tocho bandera. Al principio, para mí representaba un momento de sanísima convivencia con todos ellos; a los pocos meses, me percaté que tenía beneficios mucho más grandes, pues los estudios de sangre que tengo que realizarme periódicamente para conocer los niveles de glucosa en mi cuerpo, habían mostrado excelentes resultados.
A finales del año pasado, cambié el tocho bandera por ultimate frisbee, que es una actividad que me exige mucho más condición y esfuerzo físico que ningún otro deporte; también recientemente decidí empezar a aprender soft ball, lo que ha sido un lujo para mi, pues además de ejercitarme un montón, me ha permitido conocer a mujeres que ponen todo su esfuerzo físico, mental y espiritual, en un mismo objetivo; ser las mejores.

Ser las mejores jugadoras trasciende a espacios fuera del campo. La mayoría de las chicas de mis equipos (si no es que todas), son exitosas porque en sus mentes el éxito ocupa casi todo el espacio, sus pensamientos y toda su energía, están enfocados a sacar lo mejor de ellas y de los demás.

Por eso, me llena de orgullo formar parte de esos equipos en los que jugamos, corremos, lanzamos, peleamos, etc., #LIKEAGIRL


Fotografía: Juan Pablo Carrillo.

Decidí colgar en el perchero de la entrada el kimono negro y flores grandes que me regaló mi amiga Regina el día de mi cumpleaños, y así restarle angustia a la diaria decisión de «no sé qué ponerme».

Ir por la vida con una playera básica, kimono y jeans, kimono y falda o kimono y shorts, ha sido en parte la manera en la que me he rebelado en contra de mis ganas de vestirme distinto todos los días para evitar repetir atuendo, porque muy a mi pesar, yo también solía formar parte de esa gran media de la población que percibe eso como un delito y gravísimo atentado en contra de «La Policía de la Moda».

No sé bien si es coincidencia que sea últimamente un kimono mi uniforme casual, por el simple hecho de ser una prenda oriental y también un regalo de alguien muy especial en mi vida, lo que sin duda la hace ir muy ad hoc con mis ideas y deseos de alcanzar una vida más auténtica y alegre, en la que me permito fluir con los ritmos de la naturaleza, libre de etiquetas y restándole ansiedad provocada por el consumismo e ideas bobas relacionadas con el «deber ser» y el «deber hacer».




Ya perdí la cuenta de las veces que me han pedido que escriba de lo que hoy sí voy a escribir.
Madurar es aprender a nutrirte y no sólo comer lo que te gusta.
Puedo decir entonces que maduré hace tiempo, y aunque suena lógico, me doy cuenta que la mayoría de las personas comen con el único fin de saciar el hambre y cubrir la más básica de sus necesidades, por lo que comen cualquier cosa, por lo que entonces pertenecemos a una tribu llamados “mexicanos”, que conformamos el grupo número #1 con el mayor índice de sobrepeso a nivel mundial.
Realmente no es difícil madurar en este sentido. Sólo tienes que saber que en todas y cada una de tus tres comidas fuertes tienen que haber alimentos de todos los grupos, limitando tu consumo en grasas y azúcares; tomando en cuenta que las harinas se convierten en azúcares.

Eso por un lado, y por otro lado, también quiero tocar un punto que considero súper importante y directamente relacionado a lo anterior. Debes saber que no puedes dejar de alimentarte por más de tres horas, excepto mientras duermes, para lo que también es obligatorio el consumo de proteínas animales o vegetales dos o tres horas después del desayuno y de la comida, además de mantenerte hidratado a lo largo del día.

No pretendo con todo esto, que surja un cambio en la taza de sobrepeso que anualmente está creciendo; realmente creo que con estas medidas, no sólo las personas de nuestra tribu podrían olvidarse del sobrepeso, sino también, podría suceder que los largos trayectos en el transporte público dejarían de ser una pesadilla en la calle del infierno 4, porque tal vez así, también podríamos todos, tener mejor aliento.