Como la mayoría de los aquí lectores saben, vivo con una condición autoinmune que a la vez es una enfermedad crónica, lo que significa que viviremos juntas por el resto de mis días. Esto no significa que tenga una vida miserable (para muestra, la foto de mi desayuno) y esté condenada a lidiar con la adversidad, aunque muchos días sí… sin embargo puedo reconocer que hace algunos años, cuando todo comenzó, no entendía nada y la pasaba muy mal.

Pensaba que cada vez que elegía comer algo que “no debía”, Dios me miraba con cara de desaprobación y brazos cruzados, por lo tanto me castigaría con un padecimiento aún peor. Este pensamiento no es exclusivo de los de mi especie, en realidad, esta idea surge en la cabecita de todos los humanos que crecimos bombardeados por LA CULPA.

La infame culpa es una emoción que aprendimos y que nos fue dada desde antes de nacer. Esta se activa en nuestro cerebro cada vez que hacemos algo que falta a la obligación del deber ser o deber hacer, y esto a su vez, sucede generalmente cuando decidimos realizar alguna actividad de infinito disfrute e inmensa satisfacción, como comer, dormir siesta, procrastinar, comer, divertirnos, reír, retozar, videojugar, comer, etcétera.

Recién había comenzado a ignorar las voces en mi cabeza que invitaban a la Señora Doña Culpa a pasar, (sobre todo al momento de comer golosinas) cuando sucedió un evento que recuerdo muy desafortunado… para mí. Un día en una reunión, hace no mucho tiempo, la mamá de una amiga le ofreció galletitas a todos los ahí presentes, menos a mí, disculpándose con la consigna de estar cuidando mi diabetes. 

Han sido muchísimas las veces que en medio de un bocado alguien me lanza la típica pregunta: -“¿Te enfermaste por comer mucha azúcar?”, también he lidiado con el hecho de que las personas cuiden lo que yo debo comer (como la mamá de mi amiga)… ¡y me choca!… a pesar de la buena voluntad que le nazca a la gente, ¡es una monserga!, porque no soy una niña pequeña, porque yo elijo sobre mí, y quien domina su condición soy yo. Me costó años de aceptación, de aprendizaje, de ensayos y errores, de discusiones con mi endo y con mi nutrióloga, de desvelos leyendo y escribiendo.

La historia anterior, estoy segura que tampoco es algo que sólo nos suceda a quienes vivimos con diabetes, sino a la humanidad en general, porque en el caso específico de nuestra relación con la comida, nos creímos el cuento de que comer nos hará obesos por lo tanto eventualmente seremos personas solitarias, porque a nadie le gustan los “enfermos”, ni los “gorditos”, ni la “celulitis”… (coloque aquí entre comillas todos los prejuicios, sustantivos y adjetivos calificativos que se le ocurran: “____________________________________________________________________________________________________________________________________”).

No culpo a nadie; ni a la mamá de mi amiga, ni a los preguntones, ni a cualquier persona que tenga creencias similares, ni a los que juzgan a las personas por su sobrepeso, o por ser transexuales, o por tener tal o cual color de piel, o porque le guste la música de banda, o por lo que sea que nos haga distintos; simplemente así nos educaron, y está en quienes nos salimos del cuadro hacerles ver que hay otras formas, otros cuerpos, otros estados de salud, otros modos… otros humanos.


Dirás, “¡ay, padrísimo!”, pero ¿Cómo se soluciona el problemita de mantener una relación tóxica con la comida?

Para concebir comer “saludable”, que significa comer de todos los grupos de alimentos todos los días, con medida (especialmente con medida en grasas y carbohidratos, o sea azúcares) el primer pasito es atender simultáneamente otras necesidades, como las emocionales. 

A estas, un gran tipo, llamado Abraham Maslow las clasifica en la base de una pirámide de necesidades del ser humano.

En este primer nivel o base, habla acerca de las necesidades instintivas y hace una distinción entre necesidades “deficitarias” (fisiológicas, de seguridad, de afiliación, de reconocimiento) y de “desarrollo del ser” (autorrealización). La diferencia entre una y otra se debe a que las “deficitarias” se refieren a una carencia, mientras que las de “desarrollo del ser” hacen referencia al quehacer del individuo. Satisfacer las necesidades deficitarias es importante para evitar consecuencias o sentimientos nada placenteros (como comer con culpa)

Entendiendo lo anterior, podemos comenzar a frenar el deseo por llenar nuestros vacíos existenciales con sustancias químicas que produce nuestro cerebro cuando disfrutamos muchísimo de algo, llámese comida, alcohol, drogas, sexo, deporte, etcétera; y despertar  la conciencia y amor por la vida; por el templo perfecto que es tu cuerpo y escucharlo y parar cuando te diga: -“estoy satisfecho, es suficiente, gracias”. (Por cierto, es justo en ese templo donde vive Dios, y tiene una sonrisa divina de aprobación y motivación, escucha y compasión amorosa… y los brazos muy abiertos siempre listos para estrecharte).

Ya para terminar, déjame redundar en algo: Comer no te engorda, comer es una necesidad humana básica, y si has creído por mucho tiempo lo contrario, es momento de desaprenderlo… También, quiero decirte que si eres una persona que no encaja en los estándares de “belleza”o de “salud” por equis o ye razón, igualmente eres perfecto y digno de amor. 

Y te preguntarás, todo esto suena súper, pero entonces ¿cómo le hago para hacer rollito la culpa y mandarla por un tubo bien lejos de mi vida?

Pues la respuesta está (como en la mayoría de todas las enfermedades, adicciones, condiciones y aprendizajes) en la aceptación. 

Acéptate tal y como eres, dejando en un pozo muy profundo y tapado con una enorme piedra el “debería ser”.

“La curiosa paradoja es que cuando me acepto tal como soy, entonces puedo cambiar”. Carl Rogers.

Señora: Forma respetuosa de referirse a una mujer. Utilizado comúnmente para mujeres adultas o de edad avanzada.

Todavía recuerdo como si fuera ayer la primera vez que me dijeron SEÑORA… básicamente porque fue ayer. Bueno, y también antes de ayer.

Mis amigos y yo habíamos organizado una ida a Six Flags para sacar el estrés acumulado a lo largo del año que estaba por terminar. Después de habernos subido a La Medusa, que es una montaña rusa revolucionada y recargada, teníamos la adrenalina en el tope de la cabeza, entonces queríamos más, así que con el ímpetu de porristas, nos dirigimos al siguiente juego más intenso, pero no sabíamos exactamente para donde debíamos caminar.  Con la consigna de preguntar al primer empleado que nos encontráramos, me dirigí al camión de comida más cercano y fue donde un joven atento me indicó el camino; le agradecí y enseguida se me rayó el casete, pues su respuesta fue como en cámara lenta y voz muy grave “DEEEE NAAAADAAAA SEEEEÑOOOOOORAAAAA”… Lo siguiente que recuerdo es a mis amigos echándome aire, pues me había desmayado.

Claramente algo estoy proyectando, porque antier, fui de compras a Gandhi, la librería, y algo muy parecido me ocurrió.

No ha pasado ni una semana de haber leído un post maravilloso que escribió Tamara de Anda para la revista Chilango (clic), hablando acerca de este tema cuando, viví en carne propia todo lo que describía Plaqueta en sus letras. 

No culpo a los chicos que utilizaron ese sustantivo conmigo, sino al sistema porque de ninguna manera la palabra “Señora” debería de ofenderme… Y además, pues hace más de 15 años dejé de ser señorita… pero más allá de eso, sin afán de buscarle el lado positivo a las cosas, como es mi costumbre, la verdad es que definitivamente, ser “Señora” tiene infinitas ventajas, por ejemplo:

Ir más cómoda; no solamente vestir más cómoda, sino sentirte bien contigo misma.

Poder decir NO, sin culpa y sin temor.

Dejamos de aferramos a algo que nos hace daño, sólo porque nos hace sonreír a veces.

Sabemos irnos de donde ya no nos quieren.

Comunicamos nuestras necesidades de frente sin victimizarnos y sin esperar que el otro adivine qué nos pasa.

Somos prácticas y discretas.

Las rutinas de belleza son un hábito, como un acto de amor propio.

Hacemos escuchar nuestra voz.

Respetamos y nos hacemos respetar.

No posponemos nuestras necesidades más básicas para agradar a los demás.


Bueno, todo lo anterior, tal vez no sean características de tooooodas las señoras, pero sí de esta señora <3

Foto de Juan Pablo Carrillo

Aunque la mayor parte del tiempo puedo presumir que mi dulce vida realmente es muy dulce y feliz, no te voy a negar que hay veces en las que las hormonas femeninas, el clima, el presidente y la pena ajena que me provocan; mis papás, la economía mundial y la de mi cartera, el final de la novela (que ahora les llaman series), no ver a bae en días, perder el partido de tocho, y el sin fin de cosas sin demasiada importancia, me dan para abajo, y no hablemos de las verdaderamente importantes, con las que no te voy a agobiar, pero que ahí están , todas y cada una de ellas dominando mis emociones, llamando mi atención, más que eso, demandándola, exigiéndome pensar en ellas más que en mi diabetes.

Entonces me doy cuenta que ni mis caderas, ni tampoco el glucómetro mienten, y empiezo a notarme unos kilitos arriba a la par que mis niveles de glucosa en la sangre. No te engaño cuando digo que mi dulce vida, algunos días es también amarga.

¡Levante la mano quien no ha sentido que pasan días y no logra tener un buen control y dominio de su diabetes!… y si la levantas, aviéntame la primera piedra.


Pero es que no podemos separar nuestro estado físico del emocional, y del sistema en general que somos y del que formamos parte, llámese familia, amigos, grupo laboral, etcétera. Para atender un problema, es necesario atender varios más, y no lo digo yo, lo dicen Antonio Bertoli, Miguel Martínez Miguélez, Carl Rogers, Elisabeth Kübler-Ross, y sólo por nombrar a los que traigo súper frescos en la punta de la lengua.

No quiero ser redundante, sólo quería decirte que a veces pasa que hay cosas en la vida que nos afectan y sobre las que no tenemos control, y nos tumban, pero el manejo de tu diabetes no tendría que ser una de ellas y hacerte responsable y cargo de ella no es tan difícil como pareciera.

En esos días decido pedir ayuda, abiertamente a mis papás, a bae, hermanos, sobrino, amigos, compañeros de trabajo, para que me ayuden con eso de bajarle a mi consumo de carbohidratos y aumentar el de las proteínas y alimentos verdes que me caen de maravilla, también me comprometo a realizar alguna actividad física durante un periodo determinado constante, de manera que al cumplirlo me premio como las grandes, como por ejemplo una ida al teatro, escaparme al campo, irme de compras…

Créeme que compartir contigo a brazos abiertos cómo vivo y entiendo mi diabetes por todo lo que he visto, escuchado, leído, estudiado e investigado, en una y mil corrientes, es una enorme responsabilidad para mí, y estoy MUY consciente de eso, jamás lo pierdo de vista. 

Agradezco infinito todos y cada uno de tus comentarios, los buenos y los malos porque me ayudas a mejorar. Me encanta leerte también, de verdad ¡GRACIAS!


Si bien desde que traigo al Tamagotchi conmigo las 24 horas los 7 días de la semana, tengo un mejor control de niveles de glucosa en mi sangre, no voy a negarte que aún a veces me sorprende una que otra hipoglucemia. Y bueno, sé que probablemente, a ti también te sucede de vez en vez.

Por eso decidí escribir el minimanual de “10 formas de prevenir una hipoglucemia”:

Conoce a fondo tu medicamento. Ya sea insulina o metformina, te sugiero que investigues los efectos que tienen y cómo causan bajas en la glucosa.

Si utilizas insulina rápida, presta atención a tus niveles de glucosa antes de utilizarla y dos horas después; normalmente es el periodo que tarda en alcanzar su máximo efecto.

Evita revolver tus insulinas. Suena lógico, pero a veces pasa que usas una por otra, sobretodo cuando utilizas insulina rápida e insulina lenta en pluma. Lo que yo hacía era mantener la insulina lenta en el buró, al lado de mi cama, y la rápida en mi bolsa. Y las nuevas en el refrigerador en estuches diferentes.

Conoce los síntomas y actúa inmediatamente, de verdad, no te esperes ni un segundo porque se puede poner peor.

Sigue la regla de los 15. Si tienes menos de 70 mg/dl de glucosa en sangre, ingiere enseguida 15 gramos de carbohidratos, ya sea en tableta de glucosa, o en medio vaso de jugo de fruta o soda. Espera 15 minutos y vuelve a medir tu glucosa. Si aún está baja, repite el consejo nuevamente. Requiere tu atención y tu paciencia.

Siempre siempre carga con un tubo de tabletas de glucosa. ¡Siempre!

También siempre siempre, trae contigo un glucómetro.

Duerme lo suficiente. Recientes estudios comprueban que evitar trastornos del sueño reduce las probabilidades de tener bajas de glucosa.

Come a tus horas. Jamás dejes pasar demasiado tiempo entre el medicamento y los alimentos (soy poeta… porque rima).

Cuando comiences a realizar alguna actividad física, sé cuidadoso y precavido. Normalmente, llevar a cabo algún deporte y/o ejercicio, ayuda a que la glucosa en la sangre disminuya, por lo tanto, las bajas están a la orden del día.

Si tienes alguna duda o comentario al respecto, no lo pienses, escríbeme, me encanta leerte.

Saludos.


Permanecer en una relación tóxica es dañino para la salud.

Está comprobado que para desarrollar una enfermedad, un factor importante es haber experimentado emociones negativas, y es por eso que considero verdaderamente elemental, urgente, relevante, imprescindible… compartir contigo esto.

Este post tiene nombre y apellido, sin embargo no hablaré mal de él, sino de mí y mi asombrosa manera para seguir tomando malas decisiones aún después de haberme enfermado ya de diabetes tipo 1.

Aunque el libro que ahora mismo estoy leyendo, “LAS MUJERES QUE AMAN DEMASIADO”, dice que no soy yo, sino mi gran ingenuidad para creer que puedo arreglarlo todo con entusiasmo, simpatía y mucho amor, porque así resolví varios problemas a lo largo de mi infancia y adolescencia, no puedo evitar sentir vergüenza por haberme permitido estar en una relación tóxica.

La realidad es que, la mayoría de los que tenemos una relación así, no nos damos cuenta ni de la hora, ni del lugar en el que estamos salcochados, inclusive, me atrevo a decir que fui la típica que juró y escupió: -“ay no, yo nunca aguantaría ____(tal mala actitud) de un hombre” en algún cotilleo con mis amigas.


Si bien este libro está dirigido a mujeres, no excluye a los hombres que padecen del mismo mal, o sea, amar demasiado.

Cuando tenemos una mala relación con alguien importante, ya sea, pareja, amigo, familiar, jefe o quimera, generamos malestares emocionales, provocados por sustancias químicas como la adrenalina, que libera nuestro cuerpo, alterando su funcionamiento. También activamos el sistema inmunológico , porque nuestro cerebro no distingue entre una herida física y una emocional; en general es un sacón de onda para todo nuestro sistema nervioso, de alguna manera lo alteramos, lo que a la larga, y a veces a la corta, provoca daños irreversibles.


Si te sientes identificado te invito a que leas el libro que me está dando las respuestas que buscaba, pide ayuda, sal de esa relación, rompe tus patrones, sé verdaderamente feliz.

Podría escribir una larguísima declaración, pero utilizaré las palabras de un amigo para decirlo simple: – “EL AMOR ES PARA BONITO”.

Me siento como mi sobrino cuando me presume que tiene 5 carritos, jajaja… pero este post no es para alardear acerca de mis 3 tatuajes sino que tener diabetes no es sinónimo de no poderte tatuar.

Ayer publiqué una imagen con un dizque tatuaje en el brazo, súper falso, pero probablemente ya habrás notado que sí tengo un tatuaje real cerca de la clavícula izquierda, y si has visto mi Instagram o mi Facebook, también podrías percatarte de que tengo también otro de un ganchito de ropa entre el cuello y la espalda, y un dibujo en el costado.


Cada vez que llego a casa de mis papás con algún tatuaje nuevo, de antemano sé que al menos mi papá, me dejará de hablar mínimo un par de horas.

Cuando decidí hacerlo por primera vez, no fue a mis papás a quienes pensaba que debía pedirles autorización, puesto que yo lo pagaría y además tenía 26 años de edad, sino a Héroe. Su respuesta fue permisiva, aunque me torció un poco la boca, pero al final tener diabetes en ningún momento significa “no te tatúes”, pero sí asegurarte que llevas un tiempo considerable con los niveles de glucosa bajo total control para poder hacerlo.


Un mal control de glucosa podría provocar alguna infección o simplemente complicar el proceso por mala cicatrización.

Si ya estas súper decidid@ a tatuarte, elige siempre un lugar serio, completamente certificado con profesionales, indaga en el lugar, stalkéalos. Estas poniendo tu salud en sus manos, cualquier mínima infección podría volverse un desastre.

Lo primero que sucederá cuando llegues es que te darán un formato en el que anotarás todos tus datos y certificarás que vas por voluntad propia; en ese papel debes poner que tienes diabetes, pero además te aconsejo que se lo digas a tu tatuador. Normalmente tendrá la consideración de asegurarse que te sientas bien durante el proceso.


Te recomiendo también, que vayas descansado y bien alimentado, porque dependiendo la zona es más o menos doloroso (aunque no conozco en absoluto tu umbral de dolor). Por otro lado, dependerá del tamaño y el nivel de complejidad del dibujo, el tiempo que durará llevarlo a cabo, y como te sometes a un proceso que podríamos llamar de “estrés”, es muy normal que tus niveles de glucosa incrementen en el inter.

Para las personas con diabetes no es muy recomendable tatuarnos en áreas como pies, tobillos, espinillas o partes donde normalmente nos inyectaríamos.

Si ya lo has hecho o lo vas a hacer, me encantaría que me compartieras tu experiencia.

Saludos.

Este es un vil pretexto para compartirte una de mis recetas favoritas, sin embargo puedo jurar y escupir que tiene grandes beneficios, sobretodo para quienes tenemos el problemita de almacenar glucosa en la sangre.

Entre algunos beneficios, logra por sus riquísimas propiedades evitar que la glucosa se convierta en grasa nociva y que se acumule en el cuerpo.

Normalmente esta receta la preparo en las noches, que es cuando consumo menos carbohidratos.

NOPALES A LA MEXICANA (esa soy yo). Ración para una persona.

Ingredientes

 4 Nopales muy tiernos

1 Jitomate guaje

¼ de cebolla

½ chile serrano

1 limón

Orégano

Sal

  1. Pica los 4 nopales, el jitomate, la cebolla y el chille serrano. La cebolla medianamente fina.
  2. En un bowl, mézclalos mientras les agregas el jugo de un limón, sal al gusto y una pizca de orégano.
  3. Una vez que está todo revuelto, están listos para servirse.

El resultado es un pico de gallo en realidad. Normalmente lo sirvo con tostadas; de esas que son MUY SANAS (por evitarme el tema de la marca), pero es que no tienen grasa, y son muy ricas.

Y bueno, definitivamente le tienes que perder el asco a la baba del nopal, porque como en realidad son crudos y están muy tiernos, tienen muchísima.

Si los haces, me encantaría que me contaras la experiencia.

¡Saludos!


… o sea, yo.

Llevaba varias semanas queriendo compartir contigo, querido lector de esta revista, lo que a continuación escribí.

Como ya sabes (creo), soy coordinadora de vestuario, especialista en moda, asesora de imagen y además tengo diabetes tipo 1; y así como mantengo una constante capacitación de salud para compartir información valiosa contigo por este medio, también me doy a la tarea constante de actualizarme en moda e imagen; de tal suerte que un día, navegando en la red, me encontré con un articulo que decía más o menos así: “ 5 secretos de belleza de las francesas”… o algo por el estilo. Así que decidí refutar dicho post y hacer mi propia versión.

5 trucos de belleza que he descubierto a través de los años por mi condición y mi profesión, y puedo jurar y escupir, que no son exclusivos de mi género, por lo que puedo presumir que más bien, son propios de mi país. ¡Viva México!

En efecto, el estilo y clase de las francesas es un destino al que tod@s queremos llegar, pero sé de un@ que otr@ francés(a) que prefiere el encanto y sensualidad de l@s mexican@s.

Aquí mis conclusiones:

  • Aunque algunas veces, nos sobre maquillaje, nunca nos faltan ganas de bailar.
  • Nos bañamos para oler bien rico y mantener nuestra piel hidratada, lo hacemos diario mientras cantamos, y también la regadera con la llave cerrada, se puede convertir en pista de baile.
  • Tal vez nosotr@s no tomemos vino en la comida diario, pero en nuestras mesas jamás falta el chile, maíz y frijol, en cualquier presentación, lo que nos regala una dieta rica en súper poderes; está estudiado que aquellas personas que basan su dieta en el consumo de chile no se enferman con tanta facilidad por causas de bacterias, que el maíz no contiene gluten, lo que significa que el estómago absorbe mejor los nutrientes, y el frijol es sumamente rico en hierro, proteínas y antioxidantes, lo que en conjunto o por separado, comer estos tres alimentos nos hacen más felices, al menos a mi me pone contenta, como con ganas de bailar.
  • Nos reímos de las desgracias, y ya sabes que con la risa lo que pasa es que trae muchos beneficios que se relacionan directamente con la salud, y mientras escribo esto mi pie baila porque mientras lo hago, escucho musiquita y pues me dan ganas de bailar.
  • Cualquier momento es bueno para bailar, no importa cómo, dónde, ni la hora del día.

Bailar mantiene los niveles de glucosa súuuuper estables, porque es el mejor ejercicio de cardio que existe.

En fin, por eso l@s mexican@s somos doblemente bell@s… bueno, los latinos en general.


En todos mis días con diabetes, jamás había escuchado que alguien me dijera “pero la diabetes que tú tienes es la grave ¿no?”, hasta hace un par de días. Yo sólo volteé los ojos, respiré y contesté “no”. Mantuve una conversación mental conmigo y mi cerebro decidiendo si explicarle o no, y es que a veces no tengo paciencia, me siento como cuando mi madre me pide que le explique cómo usar su teléfono nuevo; y por otro lado, pienso también que las personas no deberíamos externar nuestros comentarios sin fundamento, pero invariablemente, todos caemos de alguna u otra forma, con algún tema que desconocemos pero que creemos dominar sólo porque el primo de un amigo nos contó, o escuchamos o simplemente nos imaginamos, pero la realidad es que no tenemos ni la más mínima idea.


La diabetes tipo 1 aparece cuando el propio organismo destruye las células beta del páncreas, las que producen la insulina. Este tipo de diabetes suele darse en personas jóvenes y niños. El tratamiento de la diabetes mellitus tipo 1 consiste en suministrar insulina por vía subcutánea para cubrir el consumo de carbohidratos del individuo.

La diabetes tipo 2, es la que desarrollan, generalmente, personas mayores de 40 años. En un inicio el páncreas sí produce insulina, pero el problema es que esta insulina no funciona bien porque la hormona tiene problemas de acción en las células del músculo o del hígado por ejemplo. Estos problemas suelen deberse a la presencia de obesidad, tabaquismo, entre otros, de manera que una dieta adecuada y la práctica de ejercicio, para controlar el peso y la condición física son el tratamiento inicial. Si a pesar de ello, el problema no se resuelve, se pueden utilizar diferentes medicamentos orales. Cuando la evolución de la diabetes es larga, el páncreas se agota y fabrica cada vez menos insulina, con lo que en algunos casos, el tratamiento con insulina también es necesario en la diabetes tipo 2.


Tal vez la próxima vez que alguien externe su “rusticidad” (estoy intentando ser muy política, ¿ves?) con respecto al tema “diabetes”, después de sacar mi escudo protector les regale la versión impresa de este post que estoy dispuesta a imprimir en millares.


El día que Héroe me propuso colocarme una microinfusora de insulina, después de explicarme en qué consistía, comencé a fantasear cómo sería. Entonces llegué a mi casa a buscar en internet imágenes y toda la información al respecto, y en ese momento pensé: -“Sí la quiero, pero no ahorita” (soy de la media de la población del sí sí, pero no, mejor al ratito… creo que se llama miedo a lo desconocido).


¿En qué consiste una microinfusora de insulina?

La microinfusora de insulina es un pequeño aparato, del tamaño y peso de un radiolocalizador, el cual no se implanta, más bien la insulina es administrada a través de una especie de mini catéter que se inserta por debajo de la piel y se cambia cada 2 ó 3 días, puede desconectarse fácilmente para bañarte, nadar o realizar cualquier actividad física que así lo requiera. Con solo oprimir un par de botones administra la cantidad de insulina que requieres.

La terapia con la microinfusora o bomba de insulina está diseñada para personas insulinodependientes. Es el tratamiento que más se parece a la acción de un páncreas saludable, pues además de cubrir la necesidad de insulina durante las comidas, administran insulina las 24 horas del día, de acuerdo a un plan programado diseñado especialmente para ti, sustituyendo a la vez lo que normalmente utilizarías de insulina lenta, esto para mantener niveles de glucosa en sangre en el rango deseado entre las comidas y durante la noche.


La terapia con microinfusora de insulina, te da más libertad para comer lo que quieras, cuando quieras, saltarte una comida, dormir o hacer ejercicio sin temor a una baja de azúcar.

Ese “ahorita no” lo sostuve en mis pensamientos saboteadores a lo largo de 5 años aproximadamente, y hoy me río, porque sólo puedo pensar que me tardé demasiado.

Mi tamagotchi y yo, somos uno mismo.