Quiero aprovechar que hoy es miércoles de #NellyFlorDotCom para escribir del nuevo proyecto que decidí emprender al lado de algunos de mis mejores amigos con quienes no sólo comparto grandes historias de vida, sino un padrísimo espíritu aventurero y el profundo deseo de contribuir con nuestro granito de mostaza al ecosistema.
Aurora & Carmen.
Somos una marca creada por jóvenes inquietos con un fuerte sentido de responsabilidad social y cultural, que proponen una experiencia de compra y venta fuera de lo común.
Queremos alborotar la mejor versión de ti que consumes moda, ofreciéndote ya sean valiosas piezas que formaron parte de la historia de alguien más, o ropas únicas que rediseñamos especialmente para ti con elementos de prendas que alguna vez fueron totalmente distintas.
Buscamos aprovechar lo que ya existe y no dejarlo morir, desistir de consumir moda chatarra, volver a los básicos e invitarte a tomarte el tiempo de crear tu estilo propio, elegir tu look y decirle al mundo a través de tu ropa quien realmente eres. Queremos que las personas abandonen los uniformes que marcan las tendencias y que re signifiquen sus códigos de moda.
Deseamos que la experiencia de compra sea totalmente distinta a lo acostumbrado, llevándola a cabo en diversos espacios con un ambiente súper disfrutable, contribuyendo con tu aportación y destinando un porcentaje de las ganancias a asociaciones que lo necesitan.
Por nuestros principios de sustentabilidad y amistad con el medio ambiente, en Aurora y Carmen seleccionamos todas y cada una de las prendas con afecto; tratadas, arregladas, confeccionadas y lavadas con mucho cuidado, traídas de tu closet, del de tus amigos, de los amigos de tus amigos… haciendo así el closet de la comunidad.

Agradezco a las personas que se han interesado y a quienes este proyecto les despertó curiosidad; este post lo hice especialmente para ustedes.
Me vi muy tentada a hacerte una broma y recomendarte las cuentas de algunas amigas a quienes harías muy feliz si comienzas a seguir, porque ¿a quien no le gusta que lo sigan?… bueno, en instagram.
Sin embargo cobra relevancia el acto de seguir una cuenta en insta cuando sabes bien que comenzaran a aparecerte sus publicaciones constantemente, y si te regresa el follow, ya no hay marcha atrás, ya no puedes zafarte, estas condenado a seguirle por el resto de tus días, porque la ley del followback se respeta, es más fuerte que una promesa de sangre.
Las cuentas que estoy a punto de recomendarte son algunas de las que se llevan, invariablemente, mis corazoncitos.

 
Esta cuenta la descubrí relativamente hace poco, cuando una revista la posteó. Puedo decir que fue amor a primera vista, porque el trabajo de esta chica, es impresionante, no sólo porque son bordaditos padres, sino que en sí mismos, los dibujos son de otro nivel.

Toparme con las fotos de esta cuenta, invariablemente me hace el día porque rompe con lo que comúnmente veo en insta, haciendo de lo cotidiano un arte lleno de folclor por la mezcla entre naturalidad y color.

Enmarcadas todas y cada una de sus publicaciones, mismas que son una explosión de color, paisajes, arte, naturaleza (viva y muerta) y humor, hacen de esta cuenta una de mis favoritas, y estoy muy segura que será una de las tuyas también.

Es un derroche de arte y todo un agasajo para mí el momento en el que aparecen ante mis ojos sus publicaciones. Bien seguido me sorprendo echándome clavados en esta cuenta mientras  pierdo el tiempo, ya sea en el banco, la fila de las tortillas o esperando el uber.


Es Natalie la chica que todas queremos ser y que sólo ella se atrevió. Su arte me parece tan bonito y libre, y me siento tan afortunada de haberla encontrado en esta red social, que me es imposible no compartirlo contigo.
Debo admitir con toda la sinceridad y la honestidad con la que mis padres me tatuaron el tuétano desde muy pequeñita, que no conocía a esta chica de la que hoy me siento  con una taza de buen café colombiano, frente a mi escritorio para describirla, y también para picarte las costillas, como exhortándote a que la stalkees tú también y comiences a prestarle más atención porque algo me dice que está a punto de ser como la humedad y muy pronto la vamos a topar hasta en la sopa.

Tal vez seas de los que no se suben al metro ni por casualidad, pero si sí, podría jurar que el año pasado la llegaste a ver infinitas veces en las pantallas de los andenes. Así, al menos, me pasó a mi. Y tuvieron que pasar casi 14 meses para que yo decidiera escribir de ella, porque antes quería hacer de mi blog, algo más “alternativo wanna be”… pero sinceramente la vida, la música y la moda tienen matices, y todos son padrísimos. Tal vez hoy te gusten unos más  que otros, pero eso lo determinaran tus marcos de referencia, que por cierto, también van cambiando, así que no me juzgues por despertar con reggaetón casi todas las mañanas religiosamente  y  escuchar folk por las tardes y por las noches.
Tal vez todo lo que acabo de decir te hace voltear los ojos porque tú la conoces desde su comienzo y  yo sólo estoy dejando en evidencia mi falta de cultura.
Acá los motivos por los que considero que le debes prestar una poquita de tu atención a este epítome de  mujer latina:

Porque domina tendencias de moda y si un día no tienes idea de cómo peinarte o de lo que vendrá para la temporada, revisa su instagram, seguramente te dará muy buenas ideas. Como a mí, que ya me mandó directito y sin escalas a Goodbye folk a conseguir una chamarrita de camuflaje tipo boyfriend; y también a Forever 21 en busca de un par de Cadenas Bralettes.


Porque ama su cuerpo tal y como es, con sus curvas cóncavas y convexas, dejando en evidencia que lleva una vida saludable, lo que habla mucho de su amor propio.


Por su tatuaje ESCRITO EN ESPAÑOL que dice “Véncete a ti mismo”… lo que me hace intuir que la vida la ha colocado en un nivel de conciencia y de desarrollo espiritual y emocional por arriba del promedio de las  personas “famosas” y “exitosas”. Lo que para mi, la hace una mujer bella por donde se le vea.

¡Venga!, ¡Acéptate con todo y tu pésimo gusto musical… y pare de sufrir!


…o, como decía mi abuela, de sinvergüenza se pasa.

Ya son las 9 am del primer miércoles del mes, y es momento de abrirle paso al consejo oportuno que tengo para aquellas personas que leen este blog, y que no suelen usar colores llamativos en su atuendo, y mucho menos amarillo porque se los prohíbe su religión.

Seamos honestos, más que seguir un dogma o una doctrina religiosa, el estigma que se tiene con colores como el amarillo va de la mano con el pánico escénico y el terrible miedo que da llamar la atención. Pero el riesgo de evitar vestir con colores alegres, es mayor porque invariablemente caerás en los mismos, ya conocidos y muy aburridos looks de siempre.

Este mundo es de quien se atreve.

Por trillado que suene, es absoluta y completamente cierto, y para muestra basta Eleonora Carisi, quien no solo se atreve a poner en riesgo su imagen sino que además, se divierte, y un montón.

De alguna manera, me parece que tanto diseñadores como influencers y/o modelos de moda y estilo, retoman viejas corrientes de los años70, para darles un segundo aire y mantenerlas vigentes y con toda su fuerza y poder estético.

Quien se viste de amarillo demuestra confianza y seguridad en sí mismo, pero además una inmensa alegría y entusiasmo en la vida. Son súper originales y destilan por los poros de la piel, todo el estilo del mundo. 

Si te animas pero no se te ocurre cómo podrías combinar lo que ya existe en tu armario con prendas encendidas, muy dignas de esta época del año, aca te dejo algunas ideas que te podrían inspirar.


Fotografía: Juan Pablo Carrillo


Si bien me siento la más orgullosa de ser tan mexicana como los escamoles, no me puedo jactar de verme como tal, porque más bien soy una mezcla de curvas cóncavas y convexas súper latinas, con ojos de caricatura japonesa, nariz de bola, barbilla partida como de John Travolta, cabello multi castaño y tez más blanca que el queso de cabra griega.

Pero a diferencia de mi, conocí hace poco a esta mujer, más que bonita… Se llama Jen Cabildo y es una fashion blogger digna de stalkear, no sólo por su belleza latina, obviamente MEXICANA <3, sino porque escribe relindo y tiene fotos súper bonitas en su blog y en sus redes sociales. También la admiro por perseverante y emprendedora; pues en menos de un año, ha colocado su blog en uno de los más reconocidos en el mundo de la moda, y eso no lo logra cualquiera.
Fue el otro día con Jen, que preparando este post, mientras elegíamos nuestros atuendos, aparecieron frente a nosotras las pijamas de calle más chulas del mundo mundial y fue inevitable dejarlas ir.
De los recuerdos más mágicos de la infancia, están aquellos en los que nos era permitido asistir a la escuela (primaria), algunos viernes con ropa padre,  de algún tema pre determinado en vez del aburrido uniforme. Mi favorito siempre fue ir con las pijamas puestas.
Mucho tiempo después en la universidad, en clase de Tendencias, fue que me emocionó de sobremanera saber que los diseñadores de la casa Chanel comenzaban a proponer las pijamas de seda para vestirlas en la calle; me pareció una idea tan genial que no pude evitar copiarla. De eso han pasado varios ayeres y es el día, en el que sigo gozando llevar puestas mis pijamas finas en mis labores cotidianas.
Definitivamente me siento la muy muy por esta colaboración que hoy publicamos y agradecidísima con los involucrados (aquí irían emoticones con ojos de corazón).

Te dejo el blog de Jen, para que juzgues por ti mism@ 🙂https://heresometimes.com/


Quienes bien me conocen, dominan que desde muy bajita soy fan-enferma-retorcida-mal de: 1. Vincent Van Gogh, 2. Tina Modotti y 3. Gabrielle Coco Chanel, y esta vez, es de la tercera de quien voy a escribir porque por fin terminé la novela que había comenzado hace varios meses y que por temas de “deberes de estudiante, y tal…” dejé en mi pila de libros pendientes (no me juzgues por favor).
En fin, estoy feliz porque ya puedo escribir en mi blog acerca de este libro y hacerte la recomendación, sobretodo si te juras súper fashionista, neófito y gran conocedor de la moda.

«Sleeping with the enemy», o «La guerra secreta de Coco Chanel»
Debo advertirte que este libro habla de la vida y obra de Chanel de manera cronológica desde su llegada al mundo, colocándonos en contexto de las situaciones y circunstancias que pudieron haber puesto a nuestra heroína entre la espada y la pared ante la adversidad que provocó una de las guerras más horribles de la historia.
Hal Vaughan cuenta el papel de Coco en la Gestapo, lejos de ser una víctima inocente de las circunstancias de la Segunda Guerra Mundial, fue un agente a sueldo del servicio secreto alemán, y cómo después de terminada la guerra logró reconstruir y recuperar lo que hasta ese momento había alcanzado la firma Chanel.
No esperes encontrar una historia digerida y amablemente narrada, más bien, prepárate para involucrarte y atar los cabos de una serie de investigaciones que arrojan algunos datos duros, que van formando una obra bien contada, que te obligará a colocarte en los zapatos finos de Gabrielle Coco Chanel.

Si ya lo leíste, lo lees o lo leeras, no dejes de escribirme y contarme… me encantaría armar un círculo de lectura aunque sólo seamos dos y termine siendo como una especie de ping-pong.


Desde hace dos semanas que decidí despedirme de mi larguísima cabellera de sirena, he recibido todo tipo de reacciones y comentarios. La mayoría de ellos, gratamente positivos, lo que me ha arrancado sonrisas de inmensa alegría; pero también, he sido testigo de malas caras, como de decepción y/o silencios al respecto, mismos que también me han arrancado sonrisas.

Llevaba más de un mes dándole vueltas. Fue una idea que sembré en mi cabeza y que cada día se esparcía no muy lentamente hacia mi voluntad y mi deseo. A este hecho se le sumaron todas y cada una de las veces en las que me cachaba haciendo muecas porque tenia que desenredarme el pelo, lo cual demandaba por lo menos 15 minutos de mi tiempo. O las infinitas ocasiones en las que llegaba a mi destino y tenia que quitarme el cinturón de seguridad del coche, después de manejar en el increíble tráfico de la ciudad de México, y mi pelo, invariablemente, sufría de horribles jalones. La última mala experiencia que recuerdo, fue un día antes de cortarlo; había decidido irme en bici a tomar un café con mi BFF, y el estacionamiento de bicis estaba llenísimo, aún así, pude abrirle paso a la mía; con mucho esfuerzo, agachada incómodamente logré ponerle el candado, y cuando intenté levantarme, mi cabello lo impedía; estaba atoradísimo en la cadena de otra bici, como si tuviera vida propia y me estuviera jugando una mala broma. Para mí, ya eran demasiadas señales.

Definitivamente, no me corté el pelo para agradarle a nadie más que mi misma; y pues yo no soy de esas personas que va por la vida, considerando la opinión de los demás para sentirse bien.

Cortarme el pelo ha significado dejar atrás lo pasado; y es la prueba de que no estoy atada ni a costumbres y mucho menos a creencias. 

Y bueno, no puedo dejar de lado que, por mi tipo de cara, «diamante», el pelo corto me hace favores si de imagen hablamos.

Fotografía: Juan Pablo Carrillo

Soy de la media de la población a la que no le gustan las despedidas,  motivo por el cual me considero un poco acumuladora y bastante nostálgica. Pero el 2017 es la prueba más fehaciente de que dejar ir lo pasado y obsoleto, al menos para mi, ha sido abrirle los brazos, la boca y el corazón a las posibilidades.

Este post es un ritual de despedida y agradecimiento al invierno, al lado de Paula, mi BFF-cómplice-hermana-cherry twin con quien comparto el gusto por la moda y el diseño, y con quien en más de una ocasión, ha coincidido que llegamos a alguna reunión o evento, vestidas casi igual. Algunos expertos en sociología lo llaman “Conciencia Colectiva”, sin embargo, lo que hay entre ella y yo, es  una impresionante “Conexión Sobrenatural Del Tercer Tipo”; casi podría jurar y escupir que lee mi mente y yo la de ella. Es quien me pica las costillas para ponerme creativa y me acompaña de vez en vez, a darle de comer a mi instinto intelectualoide; llámese viaje, exposición o bazar.

También, sin duda, es la que se lleva el crédito de este post, puesto que fue quien tuvo la genial idea de despedirnos juntas del invierno con redobles, para después, poder decirle ¡HOLAAAA! a la primavera. 

Decir adiós, es para valientes, inclusive cuando de moda se trata.

Despedirnos es un hecho al que nos enfrentamos todos los días, todo el tiempo, porque, por trillado que suene, la vida es movimiento,  nada es estático y nadie es permanente. Decir adiós, es atreverse a hacerlo diferente, permitir que te pasen cosas; dejar atrás personas, creencias, malos hábitos y viejas mañas. Adaptarse a los cambios y qué mejor, generarlos.

Para nosotras, hacerlo distinto es pensar distinto; va más allá de vestirnos raro, o cortarnos el pelo; no son actos de revolución, son el resultado de la evolución… de nuestra humanidad. De ser cada día más nosotras mismas. 
Antes de aventar los vestidos de lana, los abrigos, las bufandas y las botas, queríamos decir:
¡Gracias, gracias… estamos agradecidas!


Sé bien que algunos de sus padres les marcaban la ropa con sus iniciales. Inclusive, era obligatorio en algunas escuelas, o como en el caso de mi amigo Genaro, que pasaba los veranos en campamentos en Canadá, por lo tanto era una necesidad, más que una obligación, puesto que su ropa se mezclaba con la de los demás niños. Así que sus iniciales estaban en todas y cada una de sus prendas sin excepción, y por «todas», me refiero a su ropita interior también. Motivo por el cual los monitores (esos jóvenes que trabajan en los campamentos) supieron enseguida que la ropa interior que estaba olvidada «sin querer” en los baños, era de mi amigo.
También recordé que mi papá y mi abuelo tenían el gran privilegio de que mi abuela les bordara todos y cada uno de sus pañuelos, y todas y cada una de las bolsitas del talle izquierdo de sus camisas con sus pequeñas iniciales. Era un detalle muy discreto pero único. Como haciendo de su ropa algo exclusivo y súper personal.
Hace poco leí a uno de estos dizque “gurús y asesores de imagen”, afirmando que esta costumbre de los señores caballeros, era old fashion, e inclusive ya no se acostumbraba porque se percibe como algo ordinario. Entonces recordé el objetivo del vestir, y sobre todo, del vestir bien.
Vestirse bien es un lujo que no necesariamente tiene que ser caro. Es más bien, mostrarle al mundo quien eres a través de tu ropa y cómo la combinas y cómo la portas. Y definitivamente creo que personalizar tus prendas le dan un valor agregado… tiene muchísima onda.
Todo lo anterior, viene a cuenta de que me encontré con una marca de accesorios increíble que despertó, en primer lugar mi memoria con los cuentos que ya te conté, y en segundo lugar, mi interés y fanatismo, porque quiero todo lo que venden. Se llaman Special gifts y personalizan  cada uno de sus productos con tus iniciales o tu nombre; tuy@s y/o las de tu perro, gato, puerquito… mascota. 

Aquí  dejo la liga de su fan page en Facebook para que te des una idea de lo que te cuento, Special Gifts.

Juro y escupo que tú también vas a querer todo.

Fotografía: Juan Pablo Carrillo

Repasando momentos amargos en mi vida, motivada un poco por una mala experiencia que viví en estos días con una señora que tuvo a bien portarse conmigo como una vagabunda típica de Hollywood, o sea, demente; recordé también muchos días en los que algunas otras personas me han sacado de onda nivel misterio sin resolver. Como la vez que le pedí a un novio (ahora ex) que me acompañara a tatuar.

Esta experiencia es digna de compartir, con el único fin de que experimentes en cabeza ajena, en este caso, la mía.

Había decidido tatuarme, porque mi primer tatoo no había quedado justo como yo quería (téeeeeepico del primer tattoo), entonces pues estaba decidida a esta vez, hacerlo bien y tatuarme algo que realmente me gustara muchísimo y superara la incomodidad que me generaba el tatuaje anterior, con un súper profesional, súper pro; lo que representó casi 5 meses de espera.
Por fin el gran día de mi cita había llegado, mi ex, que aparentemente me quería muchísimo, me apoyaba y aprobaba (no en plan le pido permiso, sino en plan, me interesa tu opinión) la idea del tatuaje que había trabajado desde hacía 6, 7 meses atrás. Total, pues el maestro sensei tatuador nos advirtió que tardaría en tatuarme aproximadamente 5, 6 horas por el nivel de precisión y blablablabla… Lo que procedió fue descubrirme el área abdominal que va a estallar como fiesta patronal que va a estallar… y pues no puedo decir que no me di cuenta de cómo se le iba descomponiendo la cara a mi ex porque el maestro sensei tatauador estaba encima de mi (laboralmente hablando)… y pues como lo dijo, lo cumplió, 6 horas con diez y tantos minutos después, el maestro sensei tatuador había terminado su trabajo, y yo había dejado de sumir la panza.
Te has de imaginar que el maestro sensei tatuador, por su nivel súper pro, cobraba las perlas de la virgen; realmente ése, mi tatuaje, había sido una gran inversión para mí.
Salimos de ahí, y mi ex aun traía la cara de tapujo; descompuesto y compungido. Hecho la furia en persona, se subió al coche, me subí al coche y envueltos en una nube de incomodidad me dijo – “tu tatuaje es lo más feo que he visto en mi vida”…
Aquí viene el listículo para cuando vayas a tatuarte (aplica también para las perforaciones):
Siempre ve acompañad@, porque definitivamente, por no ir acompañada, la primera vez que me tatué, no me pude percatar que  lo que me estaba tatuando en la nuca, no era exactamente lo que yo había pedido.
Cerciórate de que te acompañe realmente una buena persona, o por lo menos, sensata para que te diga verdades, sobretodo porque un tatuaje es permanente e irreversible.
Definitivamente siempre ve con el mejor maestro sensei tatuador.  Inviértele, porque es tu cuerpo al que estas exponiendo.
Elige, si bien, no un dibujo exclusivo, sí uno que de verdad sea único para ti y que te vuele los sesos porque estará contigo siempre.
Tómate tu tiempo. Generalmente las decisiones impulsivas después generan una especie de malestar. Un tattoo no es para tomarse a la ligera.


Y pues nada, karma is a bitch, 🙂 lalala