Aún nos faltan dos semanas de enero y el otro poco de febrero para sacarle provecho a esa ropa que si bien, en la ciudad de México usamos poco, es básica y fundamental en esta época, porque hay entradas y salidas constantes e interminables de frentes fríos, y también porque es la única oportunidad en el año que tenemos para vestir atuendos a la imagen y semejanza de lo que nos proponen Vogue NY, o Paris y/o Milán.
Por este motivo, decidí enlistar algunas propuestas con el fin último de que, si decides tomarlas en cuenta, no te quedes fuera de tendencia y a la vez, te aloques un poquito, de tal suerte que podría suceder que te asciendan de puesto,  pares el tráfico, los albañiles te chiflen y las personas que te rodean no te quiten los ojos de encima… o simplemente te sientas bien contigo mismo. 

  • Saca ese suéter con cuello de tortuga que percibes un poco anticuado, ponte un collar por encima y combínalo con alguna otra prenda; ya sea un halter o alguna falda chula, o ambas.
  • Los pines y parches siguen vigentes. Adorna tus pantalones de pana o tus chamarras tipo velador-leñador-guardabosques.
  • Si tienes alguna prenda afelpada, coordínala con alguna prenda formal de vestir.

  • Toma prestadas las mascadas que tu mamá usaba en los 90s y adorna tu cuello.
  • Las prendas de peluche y piel siguen siendo las favoritas, sobretodo si hablamos de chalecos o sacos.
  • Resulta que esta temporada también es perfecta para utilizar calcetas, como cuando éramos bajitos e íbamos a la escuela.
  • Sigue usando y sacando provecho de esas botas tipo “Mujer Bonita” por arriba de la rodilla.

  • Los amantes de la moda muy ortodoxos, siempre cuentan con un buen abrigo, una buena bufanda y unos buenísimos guantes.
  • Cambia tus gorritos por boinas de lana. (Saludos a mi BFF, a quien le tomé prestada esta foto).

No olvides tomar tus vitaminas, mantenerte hidratado y evitar cambios bruscos de temperatura… sobretodo porque, repito, nos va a durar muy poco el gusto de los días fríos, entonces aprovéchalos al máximo agotando todas las posibilidades que pueden salir de tu closet.


Aprovechando la cuesta de enero, y que es un mes para abrir puertas y cerrar heridas, decidí poner en orden algunas cosas y echar, literalmente, al baúl de las memorias otras, en donde me encontré con un recuerdo increíble, de un chatito al que quise, quiero y querré infinitamente, con quien tengo la fortuna de contar como uno de mis BFF del mundo mundial, y que entre varias cosas, me regaló muchos discos dedicados porque en prepa no existía spotify y así armábamos lo que hoy en día se conoce como listas de reproducción. Entre esos discos había uno de Placebo+Flaming Lips, mismo en el que escondió al final un rolonononón…


“Bésame Mucho” de Cesaria Évora, extraída del soundtrack de Great Expectations. Esa peli dirigida por Alfonso Cuarón, y que hoy en día sigue estando en mi top 5 de pelis favoritas, por el arte, la historia, el vestuario, Ethan Mecaso Hawke y muchas cosas ¡wuuuu!
¡Verde que te quiero verde!
Coincidiendo con la temporada y que está de moda el green velvet, aproveché para matar al gato que por mucho tiempo ronroneaba por mi curiosidad y la tuya, tal vez también; ¿por qué el color que predomina en el arte y el vestuario en la mayoría de las películas de Cuarón, es el verde?
Acá mi investigación…
Desde su ópera prima, “Sólo con tu pareja”, Cuarón hizo del verde su color como marca de autor, además de cuidar perfectamente cada cuadro, lo que lo llevó a su primer cinta en Hollywood, para hacer su propia versión de «Grandes Esperanzas», de Charles Dickens. La humedad de una verde temperatura, las inclinaciones y composiciones que sacan provecho de cada situación y lugar, son una delicia visual.

En fin, sin más rollo, estas son las 5 escenas de Great Expectations que todo fashionista amó, ama, amará…
  

En realidad son 6…


Fotografía: Juan Pablo Carrillo

Ese día decidí usar el anillo que mi mamá me había regalado con un poco de dolor; es que ese anillo se lo había encontrado hace varios ayeres, como si estuvieran destinados el uno para la otra. Empezando por el hecho de ser anillo (su accesorio favorito), es dorado (le encanta lo dorado), y además pende de encima una minimoneda con un cangrejo (su signo zodiacal)… Recuerdo (desde que recuerdo) a mi mamá con ese anillo puesto en el dedo meñique, pensaba que le traía suertecita. Le pregunté – ¿por qué me lo das? Siendo que claramente se le veía la cara de tapujo con la sonrisa encajada, y pues resulta que ya no le queda porque los años se acumulan en las manos también.
En fin, me vestí de reina, me puse mis tacones favoritos Pepe Jeans con bigoteras y flecos, el vestido negro de H&M que mi Ale Campos tuvo a bien convencerme de comprar, porque tengo el problema, como la mayoría de los seres humanos, de no aceptarme tal y como me tocó venir a este mundo, llena de curvas cóncavas y convexas; y es que las faldas lápiz me reencantan, pero pensaba que no eran para mi (en el fondo lo sigo pensando) y aún así me lo compré, escuchando la voz sabia de mi Ale diciéndome -“le va a gustar mucho a tu bae”…y sí, eso pasó.
Caminé hacía la puerta y decidí regresarme, en primer lugar porque me faltaba algo con qué taparme, entonces sólo descolgué de mi perchero la chamarrita de plastipiel que me saca de todos los apuros, a la par que la bolsa animal print que había usado la noche anterior;  y en segundo lugar, tenía la sensación de que me faltaba algo de ondita. Abrí mi closet, y como maná en el desierto, mi blusa tipo babydoll de terciopelo rosa, brillaba irradiando rayos de luz y voces angelicales, evidenciando que era mi salvadora y la indicada.
Entonces corrí poniéndome mis lentes favoritos rayban carey porque la luz no espera y Juan Pablo tampoco (nocierto, sicierto), para tomar las primeras fotos de 2017 de Nelly Flor.

A veces escribo como merolico.
Fotografía: Juan Pablo Carrillo

Decía mi maestro de Mercadotecnia y Publicidad en Casa de Francia, que cuando un cliente se acerca al vendedor para preguntar por algún producto, la venta está a un pelito de ser segura. Cuando veo el número de interacciones en mi blog, pienso en eso, y pienso que muy probablemente, también visites otros sitios donde te den ideas y/o respuestas para vestirte mejor. Lo que estoy a punto de decir, probablemente sea el consejo más sensato y más grande que tengo para ti: Vístete, sobretodo, por diversión.

La ropa solamente podría ser ropa si la ves de manera obvia y objetiva; sin embargo cada prenda existe por la intención que tuvo alguien más. Generalmente ese alguien es un plural, como diseñadores, fabricantes de telas, patronistas, costureros, artesanos, distribuidores, vendedores, la increíble persona que te ayuda a planchar y a lavar, etcétera… que a la vez, pertenecen a un país con un entorno social y cultural; y a un contexto histórico y económico.  Todo este choro mareador, me lleva a la conciencia de que TODO, y eso incluye a un simple harapo, tiene una intensión, aunque no siempre es la evidente. A veces, te dejas ir con la finta, y contrario a lo que muchos podrían pensar, sobretodo en mi Mexiquito (lo digo con cariño), es que tanto hombres y mujeres, nos vestimos de tal o cual forma porque “algo quiere”… y sí, pero no siempre es necesariamente un anzuelo de atracción sensual, sino que a veces, en mi caso y estoy segura que en el tuyo también, lo hago con el fin de disfrutar de eso que tanto me divierte llamado vestirse.

  

Recuerdo que cuando comencé a desarrollarme a la corta edad de 12 años, iría en el primer año de secundaría, como en téeeeepico colegio de monjas, lo que menos se nos permitía era vestirnos bonito por diversión, pues no era voleibol ooo tocar guitarra, eso sí era socialmente aceptado por el comité de sana diversión, pero que la niña de curvas ligeramente pronunciadas usara blusas halter de colores o texturas padres; o shorts pegaditos de lunares, cuadros y rayas, eso no era bien visto.
Fue hasta que entré a la universidad que me atreví a buscar a esa mujer niña mi niña mujer que quería ser. Entonces comencé a experimentar, y eso me obligó a aguantar la crítica no constructiva de muchas personas, pero también la aceptación de otras; y fue en ese experimentar que me advertí divirtiéndome y disfrutando de vestirme rarito (no tanto). También me hice consciente de que a la mayoría de las personas eso de vestirse distinto, les parece valiente y tal vez de una manera sutil, los invitaba a hacer lo mismo; finalmente, ese fue entonces mi objetivo como diseñadora, y es, como vestuarista y coordinadora de imagen, hoy en día.
Quiero que sepas que todo lo que vistes (del verbo vestir) es una herramienta de comunicación no verbal con un abanico de significados que puedes reinterpretar según tu manera de arreglarte, para ser o parecer la persona que quieres ser.

Chaleco de mezclilla: Rapsodia.
Blusa térmica blanca: Genérica intercambiable.
Falda de seda menta con tul y fondo floreado: Nelly Flor.
Botas Mary Poppins menta también: Goodbye folk.
Guantes de algodón tejidos: Algún lugar de Milán.
Bolsa para cocktail: Av. 20 de nov, Centro.


Foto de @heylego

Había recibido la invitación de amigos muy queridos, de quienes ya he escrito un par de veces anteriormente, para asistir al desfile de moda que organizaban junto con otros diseñadores para presentar sus nuevas colecciones, de manera que el día del evento me puse guapa y fui.
No tengo la suficiente claridad lírica para escribir el siguiente texto y no sonar del todo inocente y completamente cursi, pero aún así estoy jalando aire para por lo menos intentarlo.
Han pasado 14 años (literalmente) desde que por primera vez, asistí a un desfile de moda y todo sigue exactamente igual. Todo en la moda se sigue moviendo bajo los mismos protocolos fashionistas que ni ahora y mucho menos entonces, entendía, entiendo, entenderé:
¿Por qué la mayoría de los invitados tenemos que fingir un estatus sociocultural de elite y comportarnos como si formáramos parte de la corte de Luis XVI? … y cabe destacar, como te puedes dar cuenta, me incluyo, sólo porque soy muy así,  borrega, y le entro al juego, pero nada me incomodó, incomoda, incomodará más en el mundo que sumir las mejillas,  ocultar la sonrisa (ni siquiera disimularla, debo esconder los dientes por completo) y poner cara de funeral, para entonces sentir que pertenezco al increíble y fabuloso gremio fashionista.
¿Por qué la mayoría… NO (corrijo)… ¿Por qué TODAS y TODOS l@s modelos tienen que caminar sin cadencia, sin carisma, sin sonrisa, tristes y sin ilusiones dentro y fuera de la pasarela?
De veras me quita el sueño, necesito que alguien me explique, ¿por qué? ¿quién escribió esos códigos?, ¿donde dice que para encajar hay que ser amargado, arrogante y grosero? (esto último lo digo por la dama invitada a la que le pedí permiso porque estorbaba en la entrada al desfile y se sintió agredida… obvio no me ha visto jugar enojada tocho bandera).

Esta no es una crítica en lo absoluto a los diseñadores, mucho menos a sus marcas, saben que soy su más fiel y ferviente fan-admiradora; supongo que también les tocó, toca, tocará jugar específicos roles. Por el contrario, especialmente a mis amigos les agradezco infinito que me invitaran a ver el producto de tanto trabajo físico, emocional, mental y espiritual, plasmado en un desfile.


Photo: Juan Pablo Carrillo

It is very comfortable to use neutral colors that match everything, but it is equally boring. If you belong to this guild, don’t be offended, I invite you to dare, because september almost has arrived and it’s the best time to do it. I’m sure that looking in your drawers you’ll find something cheerful that you haven’t tried in years, something that with a little effort could be seen as new again, for example, it comes to mind that you could buy some dye and be creative.

So (without mimicking anyone), here you have 5 points to look happy this season:

1  Colored clothing is cute; but it’s even cuter when it looks like new, when colors are intense.

2  The happier colors we’ll see this season will be fuchsia, green and electric blue.

3  The basic season colors, those that never will be left over are lilac, mint and red.

4  The items that will always look good in bright colors are tights, scarves, sweaters and blouses.

5  The colors you have to choose for your accessories and nail varnish are lilac, jade and/or Mexican pink.

Whoa! …it’s time to have fun.





* If you would like to know some tips on dyeing technique, don’t lose track of next publications.

 
Photo: Juan Pablo Carrillo


It is a vile lie to claim that white and pearly clothes are not suitable for clear-skinned people, however, you need to know the right, the good, the correct shade in relation to your skin tone:


1.Pick a blouse (print free; one snow white, one off-white or cream and one champagne(if you lack one, don’t hesitate to borrow it).
2.Stand in front of the largest mirror you find, or in any case, in front of your mother (mirrors, children, drunks, leggings and moms always tell the truth).
3.Try each one.
4.Look at your face, the right white is the one that makes you look happy and cheerful.
5.Smile. Not creepy, not false. Do it naturally. It could actually happen that you don’t find the connection to knowing what shade of white best suits you, but still you will look better.

•Do this activity with your whole face washed.

It is important for you to take into consideration hair and eye color, but this little exercise will give you a good idea on what’s the correct shade of white for you.

On the other hand, if you have brown sugar or pinkish-beige skin, refrain from carrying out the first 4 steps, really, you will look divine with all whites. All of them.