Foto de Juan Pablo Carrillo

Aunque la mayor parte del tiempo puedo presumir que mi dulce vida realmente es muy dulce y feliz, no te voy a negar que hay veces en las que las hormonas femeninas, el clima, el presidente y la pena ajena que me provocan; mis papás, la economía mundial y la de mi cartera, el final de la novela (que ahora les llaman series), no ver a bae en días, perder el partido de tocho, y el sin fin de cosas sin demasiada importancia, me dan para abajo, y no hablemos de las verdaderamente importantes, con las que no te voy a agobiar, pero que ahí están , todas y cada una de ellas dominando mis emociones, llamando mi atención, más que eso, demandándola, exigiéndome pensar en ellas más que en mi diabetes.

Entonces me doy cuenta que ni mis caderas, ni tampoco el glucómetro mienten, y empiezo a notarme unos kilitos arriba a la par que mis niveles de glucosa en la sangre. No te engaño cuando digo que mi dulce vida, algunos días es también amarga.

¡Levante la mano quien no ha sentido que pasan días y no logra tener un buen control y dominio de su diabetes!… y si la levantas, aviéntame la primera piedra.


Pero es que no podemos separar nuestro estado físico del emocional, y del sistema en general que somos y del que formamos parte, llámese familia, amigos, grupo laboral, etcétera. Para atender un problema, es necesario atender varios más, y no lo digo yo, lo dicen Antonio Bertoli, Miguel Martínez Miguélez, Carl Rogers, Elisabeth Kübler-Ross, y sólo por nombrar a los que traigo súper frescos en la punta de la lengua.

No quiero ser redundante, sólo quería decirte que a veces pasa que hay cosas en la vida que nos afectan y sobre las que no tenemos control, y nos tumban, pero el manejo de tu diabetes no tendría que ser una de ellas y hacerte responsable y cargo de ella no es tan difícil como pareciera.

En esos días decido pedir ayuda, abiertamente a mis papás, a bae, hermanos, sobrino, amigos, compañeros de trabajo, para que me ayuden con eso de bajarle a mi consumo de carbohidratos y aumentar el de las proteínas y alimentos verdes que me caen de maravilla, también me comprometo a realizar alguna actividad física durante un periodo determinado constante, de manera que al cumplirlo me premio como las grandes, como por ejemplo una ida al teatro, escaparme al campo, irme de compras…

Créeme que compartir contigo a brazos abiertos cómo vivo y entiendo mi diabetes por todo lo que he visto, escuchado, leído, estudiado e investigado, en una y mil corrientes, es una enorme responsabilidad para mí, y estoy MUY consciente de eso, jamás lo pierdo de vista. 

Agradezco infinito todos y cada uno de tus comentarios, los buenos y los malos porque me ayudas a mejorar. Me encanta leerte también, de verdad ¡GRACIAS!


Si bien desde que traigo al Tamagotchi conmigo las 24 horas los 7 días de la semana, tengo un mejor control de niveles de glucosa en mi sangre, no voy a negarte que aún a veces me sorprende una que otra hipoglucemia. Y bueno, sé que probablemente, a ti también te sucede de vez en vez.

Por eso decidí escribir el minimanual de “10 formas de prevenir una hipoglucemia”:

Conoce a fondo tu medicamento. Ya sea insulina o metformina, te sugiero que investigues los efectos que tienen y cómo causan bajas en la glucosa.

Si utilizas insulina rápida, presta atención a tus niveles de glucosa antes de utilizarla y dos horas después; normalmente es el periodo que tarda en alcanzar su máximo efecto.

Evita revolver tus insulinas. Suena lógico, pero a veces pasa que usas una por otra, sobretodo cuando utilizas insulina rápida e insulina lenta en pluma. Lo que yo hacía era mantener la insulina lenta en el buró, al lado de mi cama, y la rápida en mi bolsa. Y las nuevas en el refrigerador en estuches diferentes.

Conoce los síntomas y actúa inmediatamente, de verdad, no te esperes ni un segundo porque se puede poner peor.

Sigue la regla de los 15. Si tienes menos de 70 mg/dl de glucosa en sangre, ingiere enseguida 15 gramos de carbohidratos, ya sea en tableta de glucosa, o en medio vaso de jugo de fruta o soda. Espera 15 minutos y vuelve a medir tu glucosa. Si aún está baja, repite el consejo nuevamente. Requiere tu atención y tu paciencia.

Siempre siempre carga con un tubo de tabletas de glucosa. ¡Siempre!

También siempre siempre, trae contigo un glucómetro.

Duerme lo suficiente. Recientes estudios comprueban que evitar trastornos del sueño reduce las probabilidades de tener bajas de glucosa.

Come a tus horas. Jamás dejes pasar demasiado tiempo entre el medicamento y los alimentos (soy poeta… porque rima).

Cuando comiences a realizar alguna actividad física, sé cuidadoso y precavido. Normalmente, llevar a cabo algún deporte y/o ejercicio, ayuda a que la glucosa en la sangre disminuya, por lo tanto, las bajas están a la orden del día.

Si tienes alguna duda o comentario al respecto, no lo pienses, escríbeme, me encanta leerte.

Saludos.


Permanecer en una relación tóxica es dañino para la salud.

Está comprobado que para desarrollar una enfermedad, un factor importante es haber experimentado emociones negativas, y es por eso que considero verdaderamente elemental, urgente, relevante, imprescindible… compartir contigo esto.

Este post tiene nombre y apellido, sin embargo no hablaré mal de él, sino de mí y mi asombrosa manera para seguir tomando malas decisiones aún después de haberme enfermado ya de diabetes tipo 1.

Aunque el libro que ahora mismo estoy leyendo, “LAS MUJERES QUE AMAN DEMASIADO”, dice que no soy yo, sino mi gran ingenuidad para creer que puedo arreglarlo todo con entusiasmo, simpatía y mucho amor, porque así resolví varios problemas a lo largo de mi infancia y adolescencia, no puedo evitar sentir vergüenza por haberme permitido estar en una relación tóxica.

La realidad es que, la mayoría de los que tenemos una relación así, no nos damos cuenta ni de la hora, ni del lugar en el que estamos salcochados, inclusive, me atrevo a decir que fui la típica que juró y escupió: -“ay no, yo nunca aguantaría ____(tal mala actitud) de un hombre” en algún cotilleo con mis amigas.


Si bien este libro está dirigido a mujeres, no excluye a los hombres que padecen del mismo mal, o sea, amar demasiado.

Cuando tenemos una mala relación con alguien importante, ya sea, pareja, amigo, familiar, jefe o quimera, generamos malestares emocionales, provocados por sustancias químicas como la adrenalina, que libera nuestro cuerpo, alterando su funcionamiento. También activamos el sistema inmunológico , porque nuestro cerebro no distingue entre una herida física y una emocional; en general es un sacón de onda para todo nuestro sistema nervioso, de alguna manera lo alteramos, lo que a la larga, y a veces a la corta, provoca daños irreversibles.


Si te sientes identificado te invito a que leas el libro que me está dando las respuestas que buscaba, pide ayuda, sal de esa relación, rompe tus patrones, sé verdaderamente feliz.

Podría escribir una larguísima declaración, pero utilizaré las palabras de un amigo para decirlo simple: – “EL AMOR ES PARA BONITO”.

Me siento como mi sobrino cuando me presume que tiene 5 carritos, jajaja… pero este post no es para alardear acerca de mis 3 tatuajes sino que tener diabetes no es sinónimo de no poderte tatuar.

Ayer publiqué una imagen con un dizque tatuaje en el brazo, súper falso, pero probablemente ya habrás notado que sí tengo un tatuaje real cerca de la clavícula izquierda, y si has visto mi Instagram o mi Facebook, también podrías percatarte de que tengo también otro de un ganchito de ropa entre el cuello y la espalda, y un dibujo en el costado.


Cada vez que llego a casa de mis papás con algún tatuaje nuevo, de antemano sé que al menos mi papá, me dejará de hablar mínimo un par de horas.

Cuando decidí hacerlo por primera vez, no fue a mis papás a quienes pensaba que debía pedirles autorización, puesto que yo lo pagaría y además tenía 26 años de edad, sino a Héroe. Su respuesta fue permisiva, aunque me torció un poco la boca, pero al final tener diabetes en ningún momento significa “no te tatúes”, pero sí asegurarte que llevas un tiempo considerable con los niveles de glucosa bajo total control para poder hacerlo.


Un mal control de glucosa podría provocar alguna infección o simplemente complicar el proceso por mala cicatrización.

Si ya estas súper decidid@ a tatuarte, elige siempre un lugar serio, completamente certificado con profesionales, indaga en el lugar, stalkéalos. Estas poniendo tu salud en sus manos, cualquier mínima infección podría volverse un desastre.

Lo primero que sucederá cuando llegues es que te darán un formato en el que anotarás todos tus datos y certificarás que vas por voluntad propia; en ese papel debes poner que tienes diabetes, pero además te aconsejo que se lo digas a tu tatuador. Normalmente tendrá la consideración de asegurarse que te sientas bien durante el proceso.


Te recomiendo también, que vayas descansado y bien alimentado, porque dependiendo la zona es más o menos doloroso (aunque no conozco en absoluto tu umbral de dolor). Por otro lado, dependerá del tamaño y el nivel de complejidad del dibujo, el tiempo que durará llevarlo a cabo, y como te sometes a un proceso que podríamos llamar de “estrés”, es muy normal que tus niveles de glucosa incrementen en el inter.

Para las personas con diabetes no es muy recomendable tatuarnos en áreas como pies, tobillos, espinillas o partes donde normalmente nos inyectaríamos.

Si ya lo has hecho o lo vas a hacer, me encantaría que me compartieras tu experiencia.

Saludos.

Este es un vil pretexto para compartirte una de mis recetas favoritas, sin embargo puedo jurar y escupir que tiene grandes beneficios, sobretodo para quienes tenemos el problemita de almacenar glucosa en la sangre.

Entre algunos beneficios, logra por sus riquísimas propiedades evitar que la glucosa se convierta en grasa nociva y que se acumule en el cuerpo.

Normalmente esta receta la preparo en las noches, que es cuando consumo menos carbohidratos.

NOPALES A LA MEXICANA (esa soy yo). Ración para una persona.

Ingredientes

 4 Nopales muy tiernos

1 Jitomate guaje

¼ de cebolla

½ chile serrano

1 limón

Orégano

Sal

  1. Pica los 4 nopales, el jitomate, la cebolla y el chille serrano. La cebolla medianamente fina.
  2. En un bowl, mézclalos mientras les agregas el jugo de un limón, sal al gusto y una pizca de orégano.
  3. Una vez que está todo revuelto, están listos para servirse.

El resultado es un pico de gallo en realidad. Normalmente lo sirvo con tostadas; de esas que son MUY SANAS (por evitarme el tema de la marca), pero es que no tienen grasa, y son muy ricas.

Y bueno, definitivamente le tienes que perder el asco a la baba del nopal, porque como en realidad son crudos y están muy tiernos, tienen muchísima.

Si los haces, me encantaría que me contaras la experiencia.

¡Saludos!


En todos mis días con diabetes, jamás había escuchado que alguien me dijera “pero la diabetes que tú tienes es la grave ¿no?”, hasta hace un par de días. Yo sólo volteé los ojos, respiré y contesté “no”. Mantuve una conversación mental conmigo y mi cerebro decidiendo si explicarle o no, y es que a veces no tengo paciencia, me siento como cuando mi madre me pide que le explique cómo usar su teléfono nuevo; y por otro lado, pienso también que las personas no deberíamos externar nuestros comentarios sin fundamento, pero invariablemente, todos caemos de alguna u otra forma, con algún tema que desconocemos pero que creemos dominar sólo porque el primo de un amigo nos contó, o escuchamos o simplemente nos imaginamos, pero la realidad es que no tenemos ni la más mínima idea.


La diabetes tipo 1 aparece cuando el propio organismo destruye las células beta del páncreas, las que producen la insulina. Este tipo de diabetes suele darse en personas jóvenes y niños. El tratamiento de la diabetes mellitus tipo 1 consiste en suministrar insulina por vía subcutánea para cubrir el consumo de carbohidratos del individuo.

La diabetes tipo 2, es la que desarrollan, generalmente, personas mayores de 40 años. En un inicio el páncreas sí produce insulina, pero el problema es que esta insulina no funciona bien porque la hormona tiene problemas de acción en las células del músculo o del hígado por ejemplo. Estos problemas suelen deberse a la presencia de obesidad, tabaquismo, entre otros, de manera que una dieta adecuada y la práctica de ejercicio, para controlar el peso y la condición física son el tratamiento inicial. Si a pesar de ello, el problema no se resuelve, se pueden utilizar diferentes medicamentos orales. Cuando la evolución de la diabetes es larga, el páncreas se agota y fabrica cada vez menos insulina, con lo que en algunos casos, el tratamiento con insulina también es necesario en la diabetes tipo 2.


Tal vez la próxima vez que alguien externe su “rusticidad” (estoy intentando ser muy política, ¿ves?) con respecto al tema «diabetes», después de sacar mi escudo protector les regale la versión impresa de este post que estoy dispuesta a imprimir en millares.


El día que Héroe me propuso colocarme una microinfusora de insulina, después de explicarme en qué consistía, comencé a fantasear cómo sería. Entonces llegué a mi casa a buscar en internet imágenes y toda la información al respecto, y en ese momento pensé: -“Sí la quiero, pero no ahorita” (soy de la media de la población del sí sí, pero no, mejor al ratito… creo que se llama miedo a lo desconocido).


¿En qué consiste una microinfusora de insulina?

La microinfusora de insulina es un pequeño aparato, del tamaño y peso de un radiolocalizador, el cual no se implanta, más bien la insulina es administrada a través de una especie de mini catéter que se inserta por debajo de la piel y se cambia cada 2 ó 3 días, puede desconectarse fácilmente para bañarte, nadar o realizar cualquier actividad física que así lo requiera. Con solo oprimir un par de botones administra la cantidad de insulina que requieres.

La terapia con la microinfusora o bomba de insulina está diseñada para personas insulinodependientes. Es el tratamiento que más se parece a la acción de un páncreas saludable, pues además de cubrir la necesidad de insulina durante las comidas, administran insulina las 24 horas del día, de acuerdo a un plan programado diseñado especialmente para ti, sustituyendo a la vez lo que normalmente utilizarías de insulina lenta, esto para mantener niveles de glucosa en sangre en el rango deseado entre las comidas y durante la noche.


La terapia con microinfusora de insulina, te da más libertad para comer lo que quieras, cuando quieras, saltarte una comida, dormir o hacer ejercicio sin temor a una baja de azúcar.

Ese “ahorita no” lo sostuve en mis pensamientos saboteadores a lo largo de 5 años aproximadamente, y hoy me río, porque sólo puedo pensar que me tardé demasiado.

Mi tamagotchi y yo, somos uno mismo.


Desde que tengo memoria mi papá se ha tomado muy en serio esa chamba de guía-orientador de vida, sobretodo a la hora de probar cosas nuevas, llámese comida y/o experiencias. Por eso, hoy en día alzo los brazos al cielo y agradezco al universo que puedo disfrutar de casi todo tipo de comida, y digo casi, porque definitivamente brochetas de víboras y cucarachas fritas chinas muy probablemente no, pero todo lo demás, sí. Lo que no significa en ningún momento que no me resista al cambio y que no me tiemblen las rodillas cuando se me presenta algo desconocido, como me pasó el día en que Héroe me propuso colocarme la microinfusora de insulina, también conocida como bomba de insulina, pero como suena súper azotado pues yo la bauticé con el nombre de Tamagotchi. En fin, mi reacción inmediata fue pelar los ojos y tragar saliva para darle una respuesta conciliadora de manera que no notara que me estaba poniendo pálida del terror, entonces le pregunté –“¿lo puedo pensar?”, él sonrío y me dijo –“¡claro!”. De eso han pasado 5 años y apenas hace unos meses jalé aire para hacer tooooodos y cada uno de los tramites necesarios para tener un Tamagotchi.

¿Qué me hizo reaccionar? El motivo principal fue que Héroe me había advertido de lo riesgoso que sería embarazarme con un descontrol de glucosa en sangre, y en ese momento yo estaba tan enamorada de mi ahora exnovio que obviamente empecé a hacer planes a futuro con él; pero sin duda, también me motivaba mi profundo deseo de hacer las cosas cada vez mejor, por amor propio, por tener energía y muchas ganas de vivir mejor.

Sólo me detenía algo ligeramente vano, que es el hecho de que Tamagotchi va conmigo a todos lados y no hay manera de ocultarlo, pensaba que ya no podría usar ombligueras, ni leggings, ni vestidos muy entallados, porque qué oso que la gente lo viera, y qué flojera dar explicaciones. Hasta que un día me desperté con la llamada de la vendedora de mi Tamagotchi para avisarme que ese mismo día lo mandarían a mi casa, entonces ya era algo muy real; pensé, “¿qué diablos?, total, MI DULCE VIDA ya es pública, será un tema más del cual podré escribir (sonrío).

Continuará…

De las primeras indicaciones que me dio Ximena, mi nutrióloga, fue que invariablemente rotara el área donde me inyectaría la insulina, inclusive, me regaló un cartón con forma de sandía con perforaciones para que la colocara en mi abdomen o en los muslos cada vez que me fuera a inyectar, con el fin de asegurarme que la zona fuese distinta. Al principio la usé un montón, sin embargo con el ir y venir y los ajetreos de la vida laboral, cargar para todos lados con la sandía era demasiado, de por sí, inyectarte en público es todo un rollo (mismo rollo al que ya le dediqué un post anteriormente: “La piedrita en el zapato a la hora de comer”). Y ahora con el tamagotchi funciona igual, invariablemente cada tercer día tengo que cambiar la cánula de lugar.

Recuerdo que cuando me avisó de lo que podía suceder si no alternaba los piquetes, dijo algo que sonaba sumamente macabro y escabroso: “engrosamiento del tejido graso”. Me asusté muchísimo y por eso, por algún tiempo fui muy cuidadosa con eso, pero con el pasar de los años le resté importancia. Este agosto que está por llegar, cumplo 7 años con diabetes, y hace aproximadamente un año y medio, me di cuenta que en mi abdomen bajo, del lado derecho, tengo un chipote chillón, que realmente no se percibe más que cuando subo de peso, pero en este momento de mi vida, la verdad estoy súper aplicada con mis clases de yoga-pilates, el trote y mi cuenta de carbohidratos, de manera que apenas yo lo percibo, ni si quiera “bae”, o al menos eso me jura e híper jura (sonrío jajajaja).


En fin, quería pasarte el tip para que a ti no te pase, y si ya te pasó, pues es irreversible, pero en mi caso, las infinitas series de abdominales me están ayudando un montón.

Como la insulina se absorbe de distinta manera dependiendo donde sea inyectada, es mejor elegir el mismo lugar para cada una de las inyecciones del día. Por ejemplo: No inyectes tu dosis de insulina de antes de la comida un día en el abdomen y el siguiente día en el muslo. Si eliges inyectarte la insulina de antes de la comida en el muslo, todos los días deberías hacerlo en el mismo lugar. Aunque en mi caso, como en el de cualquier mujer, a veces usamos vestido y a veces pantalón o falda, y también eso influye en donde te picas.

La insulina penetra en la sangre:

Más rápidamente en el abdomen (estómago), un poco más lentamente en los brazos, más lentamente en las piernas y muy lentamente en los glúteos.

Si tu médico no te ha dicho lo contrario, es una buena idea que te inyectes la insulina del desayuno y de la comida en el abdomen. La insulina se absorbe más rápidamente en esta área, una absorción más rápida es necesaria para cubrir la cantidad de carbohidratos que se ingerirán a esas horas.

Por otra parte, la dosis de la noche o de antes de ir a la cama se puede inyectar en los glúteos o en los muslos. Esto es porque se requiere que la insulina de larga duración tenga un efecto gradual y pueda cubrir las necesidades de toda la noche.