F. Banting meditativo, por Evan Sharma

“Benditos los que buscan porque encontrarán”

Este capítulo no es un versículo de la Biblia donde hablaré de las bienaventuranzas, pero sí de lo afortunada que soy, entre muchas otras cosas, por vivir con una condición que si bien, no tiene cura, tiene un tratamiento, y no sólo eso, personalmente mi terapia me convirtió en un personaje de ciencia ficción.

Fue durante mi cena de noche vieja, en medio de una experiencia religiosa mientras mi boca mantenía un amorío con los tortellinis de salmón que había preparado mi tía Sole, que me di cuenta de lo dichosa que soy, no sólo por el hecho de estar rodeada de amigos y de una familia bellísima, con dotes culinarios fuera de este mundo, sino que además, tengo el placer de disfrutar de todos y cada uno de los manjares que con tanto amor preparan gracias a que tengo un buen control de glucosa en sangre, en parte por mi bomba de insulina Medtronic, que tiene una opción para días de fiesta en los que me desvelo más de lo habitual, y consumo más carbohidratos; y en parte porque constantemente estoy al pendiente de mis números, además de ejercitarme y mantenerme hidratada… Entonces fue inevitable recordar a aquellos que buscaron y encontraron mejores tratamientos para quienes vivimos con diabetes, y a aquellos que lo siguen haciendo; es decir, siguen buscando y desarrollando mejores terapias.

Capítulo 4.

En esta parte del Manual, te invito a conocer a quienes motivaron mi propio proceso para convertirme en cyborg con el objetivo de repasar tus propias experiencias y promover en ti una reflexión y contacto con tu historia personal. Reconoceremos a aquellos con quienes estamos directamente relacionados de manera interpersonal, así como a quienes han afectado positivamente pero indirectamente en nuestra dulce vida; quienes nos trajeron hasta aquí, a un presente con mejores controles de glucosa (a veces), tecnología de punta e insulinas inteligentes que nos acercan cada vez más a un lugar llamado “La diabetes me hace los mandados” (aunque no siempre)…

Gracias, gracias, gracias…

Gracias a mi Doc, porque del abanico de posibles especialidades eligió endocrinología, donde pasó infinitos desvelos y se quemó (seguramente) muchísimas pestañas estudiando, leyendo y practicando, días y noches de guardia sin descanso, y que puedo jurar y escupir que lo sigue haciendo (todo, menos lo de las guardias). También porque me comparte a mí y a todos mis compadres de condición todo lo que sabe. Personalmente siempre me hizo responsable (corresponsable) de mi diabetes y casi de manera inmediata supo que yo era un candidato ideal para convertirme en cyborg; dispuesto a responder mis dudas, a debatir conmigo y jalarme las orejas también.

A mi tribu; no sólo me refiero a mi familia y amigos, sino a todos los que me han compartido sus experiencias y sus dudas, y a quienes han resuelto muchas de las mías. A quienes viven con diabetes tipo 1, tipo 2 o tipo <3, y se preocupan y se ocupan por tener una mejor calidad de vida, y saben que para eso, es necesario caminar en comunidad. A quienes se paran en seco en medio de una conversación o de un post para corregir y educar a los demás acerca de lo que implica vivir con una condición de vida tan demandante, y a quienes este tema les apasiona tanto como a mí y a la mayoría de los cyborgs con los que he tenido la enorme dicha de coincidir… (en misiones imposibles, obvio).

A Medtronic… empezando por Earl Bakken y su cuñado, Palmer Hermundslie, quienes en 1949 se propusieron mejorar la tecnología médica y con ello no sabían que cambiarían la vida de millones de personas; hombres de fuertes valores y una gran vocación por ayudar a los demás utilizando sus habilidades y conocimientos científicos. A quienes colaboraron, colaboran y colaborarán en esta gran empresa hoy en día y que su trabajo impacta de manera importante y sumamente positiva en la vida de los cyborgs de mi especie, de quienes viven con diabetes en general y de familias enteras.

A los ingenieros que soñaron las primeras bombas y a quienes crean y producen las actuales…


A Frederick Banting y Charles Best que con sus experimentos y estudios salvaron, salvan, salvarán la vida de humanos como Leonard Thompson, quien a sus 14 años, en 1922, fue la primer personita en el mundo en recibir inyecciones de insulina, recuperando su salud y una mayor esperanza de vida.

… y a Evan Sharma también, que pintó y nos regaló su interpretación de Frederick Banting meditativo. Es la pintura de la portada.

Entre muchos otros personajes importantes que retomaremos en capítulos más adelante.

¿Tú, a quien le das gracias, gracias, gracias…?