El mejor pretexto para vestirse bonito es estar enamorado o querer algo, es más, no sólo eso, en realidad es el único motivo para hacer las cosas bien.



Soy de la generación que creció hostigada por revistas y televisión, lo que me regaló increíbles recuerdos de adolescencia  y sueños  húmedos (pá, no sé qué es eso) con Leonardo Di Caprio, Joshua Jackson, Joey Lawrence, Devon Sawa, Ryan Phillippe, Jonathan Taylor Thomas, Rider Strong, Mark-Paul Gosselaar, por mencionar a algunos cuantos amores platónicos, y generó mi profundo enajenamiento por Claire Danes, Katie Holmes, Danielle Fishel, Mayim Bialik y Tiffani Thiessen. En el fondo siempre querré parecerme a ellas, aunque sea poquito, y no tan en el fondo. 



En fin,  por eso la labor de los stylists y los vestuaristas no debería ser cualquier cosa, porque  las personas crecemos  educados por su ojo clínico de especialista en moda. Quienes se dedican a esa significativa labor, si bien, no es obligatorio un título profesional de ninguna universidad fifi, sí debería ser requisito mínimo una trayectoria dedicada y estudiada de tiempo, pensada y planeada con amor, buen gusto y muchas ganas de hacer las cosas bien. Pero es que en este hermoso país nuestros líderes de opinión y altos mandos en las televisoras y medios de comunicación, es justo de esas y  muchas otras características de las que carecen ahora, por lo consiguiente contratan a un equipo de trabajo que resuelva  más o menos bien, más o menos bonito y muy barato, más allá de lo que proponga.

Es mucho más importante de lo que se podría creer, de ahí se detonan muchas doctrinas equivocadas como la idea de pensar que lo sexy es enseñar un escotazo  y piernotas, y nerd es todo lo contrario, lo recatado y tapadito, aunque tenga un diseño y una tela increíbles. O lo que la semana pasada hablaba de los pensamientos machistas de los hombres que crecieron creyendo que el rosa era para las mujeres y el azul para ellos. Y sin ir más lejos, la absurda imagen de que las personas con un peso promedio o una guapura extrañamente distinta, no deben estar en la tele porque nada se les ve bien y qué asco.


Y pues desde mi trinchera (blog) obviamente no voy a cambiar nada, pero estaría bueno que si lees esto, comiences a cuestionarte cuantos de tus pensamientos  y número de decisiones tomadas diariamente, vienen de un mandamiento de la ley del medio masivo chafa de comunicación.



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