Fotografía: Juan Pablo Carrillo


Cabe destacar que este post lo escribí hace semanas cuando coincidió que me topé con la nota de la supuesta patente/robo de los bordados oaxaqueños por Isabel Marant, y pues no se vale. 

Esta reconocida diseñadora francesa está perdidamente enamorada de nuestro país desde hace muchísimos años, y a diferencia de lo que se dice, lo que está haciendo es promover en otros países el diseño mexicano, de manera que toma como inspiración bordados, texturas y colores, y sabemos que no es la única. Así que la próxima vez que encuentres una nota colorada en el face, no te vayas con la finta.


Hoy por primera vez haré tarea de fashion blogger y compartiré las marcas y origen de mi look patriota-revolucionario-buena onda.   


Existe una delgada línea entre el folclor y el diseño mexicano. Durante mis días en Casa de Francia, me di cuenta que es una labor súper difícil llevar a cabo algo bien logrado, pues con el fin de promover la riqueza cultural indígena, algunos de mis compañeros diseñaban prendas con las que invariablemente caían en lo folclórico.


Esta vez, sinceramente, me REvalió y no tuve filtros de etiqueta y el «bien vestir», por el contrario, deseo promover la indumentaria mexicana que es súper bonita, me vea folclórica o chic

·      Blusa Y Fajilla
  
La primera vez que me decidí a usar algo así tomé aire y me armé de valor, pensando en una Beatriz Paredes, una Frida Kahlo…  Lila Downs; a quienes les criticaran muchas cosas, pero nunca su manera de vestir (bueno, a Lila tal vez un poquito), porque al final a la mayoría nos gustan las personas valientes y orgullosas de sus raíces.

He comenzado a invertir en piezas únicas, entre las que se encuentran mis blusitas Chiapanecas. Fue un ex quien me regaló la primera (es la misma que traigo hoy puesta) y desde entonces, cada vez que piso Chiapas mi colección crece, como el año pasado que, entre otras cosas, me compré esta fajilla en el mercado de San Cris.

·      Falda

Caminando en Corredor Madero, a la altura de Pasaje América, cargadas de bolsas con los vestuarios de EL TORITO, en su mayoría de Forever 21, Mariana Chavira y yo fuimos atacadas verbalmente por un hombre con disfraz de Frida, bajo argumentos nacionalistas chafas de por qué al preferir comprar en una tienda gringa, cavábamos la tumba de la economía mexicana. A lo que yo pienso que realmente es una bendición contar con compañías extranjeras que inviertan en nuestro país y que generen oportunidades de trabajo, además de traer ropa buena, bonita y barata. Eso no es sinónimo de dejar de consumir moda mexicana, al contrario, encontré la falda perfecta para mi blusa de Chiapas.

·      Zapatos

Los más cómodos y bonitos del mundo, y esto definitivamente me da terror mencionarlo porque una de mis BFF es vegana y por lo consiguiente odia jarochamente la marca de mis súper alpargatas UGG, pues tienen fama de matar animales inocentes y lucrar con sus pieles, pelos y todo lo que puedan aprovechar, pero la verdad no estoy segura de que sólo sea un mal rumor, aunque de antemano sabemos que la industria del vestido aún no es del todo sintética. 

     Bolsa


Del mercado.

·      Mallas 

No traigo… así soy de blanquita.


Con el tiempo me he sentido más cómoda con la ropa bordada, colorida y alegre. De cierta manera agradezco a marcas padres que abrieron esta brecha en la moda bohemia-étnica como Ale Quesada, Rapsodia, Pineda Covalin, Biography, Maca, Chamuchic, etc, etc…



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